En la comunidad operan 250 empresas, entre canteras y graveras, que emplean a 7.000 personas
El consumo de áridos alcanzó los 41 millones de toneladas en el 2006
Esta cifra supone un incremento del 9% respecto al 2005, cuatro puntos superior a la nacional
El consumo de áridos de Castilla y León alcanzó durante el pasado año 2006 los 40,9 millones de toneladas, lo que supone un aumento del 9% en relación al 2005, frente a un incremento nacional del 5,7%, hasta los 560 millones de toneladas. En concreto y según los datos aportados ayer por la Asociación Nacional de Empresarios Fabricantes de Áridos (Anefa), que celebró su Asamblea General en Valladolid, el consumo de estos minerales para construcción se situó en la comunidad en 35,2 millones de toneladas, frente a los 5,7 millones de toneladas para aplicaciones industriales como cementos, vidrios, cargas, filtros, química, siderurgia y metalurgia. El consumo per capita de áridos dirigidos a la construcción se situó en la comunidad en las 14 toneladas por habitante, muy por encima de la media nacional de once toneladas. La presidenta del sector de Áridos de Castilla y León, Marta Andrés, destacó que el sector generó un volumen de negocio en la comunidad de 345 millones de euros en el 2006, lo que demuestra, a su juicio, que se trata de una actividad «en pleno auge». Al respecto, Anefa estima que en la comunidad operan 250 empresas del sector en 265 explotaciones, de las que el 23% son canteras y el 77%, graveras. Además, esta actividad genera en Castilla y León 7.000 empleos, de los que 1.500 son directos y el resto, indirectos a través de las subcontratas mineras y el trasporte de áridos a los puntos de consumo. El presidente de Anefa, Javier Andrada, sostuvo que la industria de los áridos constituye un sector «cada día más dinámico y necesario» y remarcó el papel de la asociación que dirige, que aglutina a 500 empresas con 650 explotaciones. Andrada subrayó que su actividad, que genera un volumen de negocio cercano a los 4.000 millones de euros en España, es necesaria para el desarrollo de la sociedad, y defendió que los empresarios del sector son sensibles con el medio ambiente. «No somos tan destructivos como la gente piensa», dijo, para agregar que cualquier explotación requiere de una declaración de impacto ambiental y, además, el empresario debe aportar un aval bancario para garantizar la reparación de la zona extractiva. «Cada día hacemos mejor las cosas, antes había explotadores de canteras, pero ahora hay empresarios que apuestan por el medio ambiente», dijo. Sin licencia Por otra parte, reconoció que «un porcentaje muy elevado» de explotaciones en toda España, no cuenta con licencia municipal, ya que esta autorización administrativa requeriría una recalificación urbanística del suelo, pese a no afectar en modo alguno al municipio. Al respecto denunció que no cuentan con el apoyo de las autoridades en este sentido.