«A buen entendedor...»

Joaquín Otero dejó clara su postura y defendió sin ambajes una fusión de las Cajas, mientras que Herrera fue más ambiguo; y todo esto bajo la atenta mirada de la nueva portavoz del PSOE

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Beatriz S. Olandía - valladolid
León

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El lenguaje político es a menudo farragoso y difícil de entender, pero cuando a las ya complicadas palabras de un político se suma una gran dosis de ambigüedad, las caras de incredulidad se multiplican entre el respetable. El famoso debate de la fusión de las cajas de ahorro volvió a la palestra de la mano de Joaquín Otero que, a pecho descubierto, se proclamó fan de la unión de las entidades financieras. Pero Herrera, que no las tiene todas consigo, optó por la prudencia lingüística cambiando «fusión» por «integración». El trueque no convenció al leonés y ante su insistencia, Herrera echó mano del refranero español: «A buen entendedor, pocas palabras bastan». Así, con medias palabras, se intuye lo que Herrera sólo dice para sus adentros, y la fusión se acabará imponiendo. Pero el de las cajas no fue el primer debate económico de la tarde, ni sería el último. La nueva portavoz de los socialistas en el Parlamento, Ana María Redondo, disparó primero, y en su estreno ante Herrera, le preguntó sobre sus medidas para la crisis. En este punto el presidente tampoco optó por la claridad, y emplazó a la socialista a la presentación de los presupuestos de la comunidad. Casi la mitad de las preguntas de la tarde tenían como trasfondo la manida crisis, así que el procurador que más aplausos recibe de todo el Hemiciclo, Tomás Villanueva, tuvo que ponerse en pie en más de una ocasión, para regocijo de sus seguidores. Armado con su dedo acusador, el consejero arrancó más de una sonrisa y numerosos aplausos de entre sus compañeros. Y es que si algo bueno tiene la crisis, es que agudiza el ingenio.

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