Achiperre trae al Auditorio unas modernas «Bella y Bestia»
La veterana cooperativa teatral ofrece hoy su visión del mítico cuento popular en un espectáculo pensado para toda la familia
El espectáculo está pensado para niños a partir de 6 años y para sus padres.
Cuento, leyenda o mito que hunde sus raíces en la antigüedad clásica y que está instalado, al menos desde el siglo XVIII, en el imaginario popular europeo de niños y grandes, La bella y la bestia ha sido objeto de múltiples revisiones y recreaciones a lo largo del último siglo: hoy, la veterana cooperativa teatral Achiperre trae al Auditorio Ciudad de León su particular y renovada visión de este relato.
«Las alegorías presentes en él, un padre solo y atareado como único educador de sus hijas, la rivalidad entre las hermanas, el sueño juvenil de un príncipe azul, el despertar de los sentimientos hacia el sexo opuesto y la ruptura del cordón umbilical con el padre son alusiones universales plenas de actualidad», informan desde la compañía. «Asimismo, el cuento nos revela que las apariencias no muestran la esencia de un individuo, detrás de las fachadas y los prejuicios se descubren verdaderamente a las personas», dicen.
Asumir un papel. Son cuatro actores, un hombre y tres mujeres, quienes se disponen a contar esta historia al público. A pesar de que todas las actrices quieren interpretar a Bella, no está claro quién lo hará. El sueño de acabar casándose con un príncipe azul en el escenario corresponde con su fantasía en la vida privada. Sin poder controlarse, una de ellas decide ponerse la peluca de Bella y comienza a interpretarla. Y los demás, para no quedar fuera de la historia, asumen los restantes personajes. Por supuesto, las actrices postergadas a narradores van poniendo piedras en el camino a la usurpadora, y así, la actriz que había decidido interpretar primero a la Bella se ve obligada a desistir y otra narradora asume el papel. Pero ésta, también aterrorizada, decide matar a la bestia, quitándole la máscara. Ella se cree vencedora, pero las otras le recuerdan que si destruye al monstruo, acabará destruyendo también al príncipe...
La puesta en escena pretende hacer más transparente la temática de la obra, instalando un doble juego teatral que tiene que ver con la improvisación. Además, la inocencia de los medios que emplean los actores para contar la historia otorga un punto de humor, contrapunto necesario a la tensión que de por sí conlleva la trama.