Instalar las «moscas» de Arroyo ya tiene presupuesto: 250.000 euros
El Ayuntamiento destina 150.000 euros para la colocación del polémico conjunto escultórico, que arrastra casi nueve años de retraso, y 100.000 para su iluminación

Eduardo Arroyo y el por entonces concejal Cecilio Vallejo explicaron el proyecto en 2001.
Ha tenido que pasar casi una década, además de numerosos problemas administrativos e innumerables cruces de acusaciones políticas y vecinales, para que el audaz conjunto escultórico diseñado por el artista Eduardo Arroyo para el histórico entorno leonés de Puerta Castillo adquiera por fin visos de realidad.
Y es que en el desglose del presupuesto correspondiente al actual año 2010 que maneja el Ayuntamiento de la capital aparece reflejado, bajo el epígrafe «otras inversiones», dos partidas muy concretas: «Colocación del conjunto escultórico de Eduardo Arroyo, 150.000 euros» e «Iluminación del conjunto escultórico de Eduardo Arroyo, 100.000». Éstas son, pues, las cantidades que ha previsto el consistorio para, de una vez por todas, conseguir colocar en parte de los edificios que rodean la plaza las singulares creaciones de este célebre escultor y pintor madrileño con raíces lacianiegas.
Las piezas, en concreto, eran un unicornio de bronce de una tonelada de peso, 50 moscas de acero, otras figuras mitológicas y el dios Eolo -”el único que se llegó a instalar, haciendo compañía al rey Pelayo que corona la puerta de la muralla-”: exceptuando este último, el resto duerme su sueño en diversas dependencias de los almacenes municipales.
La penúltima traba burocrática se salvó el pasado 28 de mayo, cuando la Comisión Territorial de Patrimonio decidía que la colocación de estas pesadas piezas de metal no afectaba a la muralla tardorromana y, por tanto, autorizaba su instalación.
En los últimos años, el propio Arroyo se mostraba del todo escéptico al comprobar una y otra vez los problemas y parones que recibía el que es uno de sus proyectos más apreciados, con los cambios de color en el equipo de gobierno municipal, las dificultades económicas alegadas por algunos concejales y las protestas de vecinos, llegando a pedir que se tiraran las piezas al río Bernesga para crear así «el primer río subfluvial del mundo», criticando que «no sabía nada del proyecto» y que ninguna institución se había puesto en contacto con él. No obstante, al conocer el último «sí» de la comisión, este artista de talla internacional confiaba en julio a la agencia Efe que «probablemente» sus obras se colocarían el pasado mes de septiembre y, eso sí, «de manera paulatina».
Las esculturas costaron a la Junta un millón de euros y, entre otros retos, el proyecto hubo de vencer las resistencias vecinales que denunciaron el proyecto ante la justicia. El Ayuntamiento ganó un proceso judicial pero a su vez tuvo que modificar el plan original para que las piezas se instalasen de tal manera que no rozaran la muralla.