un pionero de la libertad de expresión

Del periodismo al cielo literario

Halló sus fuentes de inspiración en el campo y en la calle, siempre al aire libre

Estampa emblemática de Delibes, en una jornada de caza.

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León

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No fueron ni la teoría general de las sociedades mercantiles ni las obligaciones de los comerciantes las que avivaron su pasión por las letras, sino la claridad, sencillez y concisión en la exposición de los contenidos presentes en su tratado de Derecho Mercantil, así como el uso de las frases justas y el empleo de los adjetivos adecuados, tal y como reconoció con frecuencia en innumerables entrevistas.

En El Norte de Castilla empezó a cultivar la concisión y el calado humanista que desprende no sólo la docena de libros publicados en esta etapa periodística, como El Camino (1950) y Las ratas (1962), sino toda su posterior obra literaria, alrededor de 70 títulos. De entre sus novelas, relatos breves, ensayos, artículos periodísticos y crónicas viajeras, Miguel Delibes se queda, según declaró en 2007, con el libro Viejas historias de Castilla la Vieja (1964), de apenas cincuenta páginas y que considera «el más representativo» de todos «por su prosa, su paisaje, sus personajes, su movimiento y su sentido del humor». Elegido académico de la Lengua el 1 de febrero de 1973, ingresó en esta institución el 25 de mayo de 1975 para ocupar el sillón «e», vacante del polígrafo Julio Guillén Tato, con el discurso El sentido del progreso desde mi obra .

Literatura y cine. Muchos libros del autor de Cinco horas con Mario (1966) y Los santos inocentes (1981) han sido adaptados al cine, la televisión o el teatro, como El camino (1963), de Ana Mariscal; La guerra de papá (1977), de Antonio Mercero; Los santos inocentes (1984), de Mario Camus; Una pareja perfecta (1997), de Francesc Betriu; o El disputado voto del señor Cayo (1986) y Las ratas (1998), películas ambas de Antonio Giménez Rico. Dentro de la escena queda el recuerdo de sus Cinco horas con Mario , monólogo interpretado por Lola Herrera, o Las guerras de nuestros antepasados . Sus cuatro últimos «hijos» han sido El hereje (1998, última novela), los ensayos España 1936-1950: Muerte y resurrección de la novela (2004), La tierra herida (2005, al alimón con su hijo Miguel) y Viejas historias y cuentos completos (2006). En 2007 aparecieron los dos primeros volúmenes de los siete que conformarán su obra completa, supervisados por el autor.

Noticias y novelas. En cuanto al pulso que mantuvo entre la novela y la información, lo ganó la primera, entre otras razones, como el mismo Delibes adujo, por la asfixiante presión y control sobre la prensa por parte de la censura franquista. Antes de colmar su paciencia como periodista, Delibes camufló en sus novelas las continuas denuncias que sobre la precaria situación del campo llevó a las páginas de El Norte de Castilla en forma de artículos, comentarios editoriales, reportajes y campañas informativas. Ese fue el origen de libros emblemáticos como Las ratas (1962), Premio de la Crítica, donde los habitantes de un pequeño pueblo mesetario vivían sometidos al albur de la naturaleza, sin ningún tipo de asistencia o cobertura por las instituciones. Ayer, más de 12.000 personas desfilaban por la capilla ardiente del escritor, instalada en el salón de recepciones del Ayuntamiento de Valladolid y desde donde hoy partirá el cortejo fúnebre rumbo a la catedral para celebrar el funeral por su eterno descanso.

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