Publicado por
León

Creado:

Actualizado:

Opinión | e. gancedo

Probablemente, el mejor legado que puede dejar un escritor tras de sí es el de haber despertado y activado la afición por la lectura en miles, en millones de personas, así como haber encendido la pasión por la literatura y despertado innumerables vocaciones escritoras en generaciones y generaciones de futuros creadores. Delibes se encuentra entre éstos, pues fue un hacedor de mundos, un forjador de arquetipos, pero también uno de los mejores, sino el mejor, introductor en los caminos de la imaginación para jóvenes y no tan jóvenes. De su mano afable, y de una manera llana, asequible, verdadera, plena de sentido, el lector accede al milagro de la palabra, disfrutando en todo momento, sintiendo la realidad palpitante que se esconde tras cada mancha de tinta. Y percibiendo también, intuyendo, lo que dejan traslucir: el peso de la historia, los duros modos de vida que ya se fueron, lo mejor y lo peor del hombre, la vida sin artificios ni colorantes. Ayer le gritaban, llorando, en Valladolid: «¡Maestro!».

Cargando contenidos...