«Perdidos» se inspira en el trabajo del español Vigalondo
Un guionista de la celebérrima serie se fijó en la película «Los cronocrímenes» para idear los viajes en el tiempo
Sayid (Naveen Andrews), de «Perdidos».
La enésima teoría del misterio de Perdidos apunta a que hay que buscar respuestas en la película Los cronocrímenes (2007) de Nacho Vigalondo. Esto no es una hipótesis más o menos disparatada -"o acertada, quién sabe-" como las que circulan por Internet. Esto es verdad, que por algo lo dice Damon Lindelof, productor y guionista de la serie que ha provocado una auténtica lostmanía a nivel planetario.
Reconoce Lindelof que para idear los viajes en el tiempo que son el eje argumental de la quinta temporada de la ficción se fijó en la cinta del director cántabro, que arranca con una joven en un bosque y un inquietante hombre con vendas en la cara y armado con unas tijeras. «Nos estrujábamos el cerebro hasta primeras horas de la mañana, así que cuando un amigo me preguntó si había visto Los cronocrímenes , presté atención». Dice del filme de Vigalondo que es «el tipo de narración» que «adora». «Cuando termina tiene un final perfecto, no hay hilos colgando. Cada una de las preguntas que tú te habías hecho está respondida y está sujeta a un pequeño círculo perfecto». A ver si les cunde el ejemplo...
El cineasta cántabro escucha los halagos de Lindelof y casi no se lo cree. «Hay amigos que viendo la quinta temporada sí me han dicho que había secuencias que parecían sacadas de la película pero, aún así, estoy en shock». Se reconoce fan declarado de Perdidos y se toma los halagos «como un regalo y también como una oportunidad para que Los cronocrímenes siga viva y se mantenga su popularidad».
La próxima vez que viaje a Los Ángeles, Nacho Vigalondo contactará con Lindelof. Hasta entonces sigue, como uno más, el desarrollo de la intrigante sexta temporada, la última, la que desvelará los misterios que encierra la isla en la que se estrella el vuelo 815 de Oceanic procedente de Sidney y sobre la que espectadores de los cinco continentes han elaborado teorías para todos los gustos.