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León

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El invento del maligno josé javier esparza

Lo más interesante que he oído últimamente sobre la famosa crisis griega es que la cosa era de esperar: esa gente es muy dejada, paseas por Grecia y lo ves todo viejo y roto, un montón de ruinas ahí tiradas, no hay más que ver el Partenón, y claro, así no se puede salir adelante. La tontería viene a poner algo de humor en la tragedia que el otro día costaba tres muertos y que nuestros informativos, por cierto, nos contaron con unánime prudencia, con un no sé qué de «virgencita, virgencita, que me quede como estoy». La idea más repetida en todos nuestros informativos, desde hace una semana, es esta: «No somos Grecia». Es verdad: no somos Grecia.

Aquí es difícil que alguien vaya a caer por no pagar. Véase el trato de privilegio político-bancario que ha salvado el cuello, literalmente, de Prisa y Mediapro. ¿Debe usted dinero al banco? Despreocúpese: no pague e invoque el expediente Roures-Cebrián.

Un dato: Prisa llegó a deber 6.000 millones de euros en un momento en que su valor en bolsa no pasaba de los 700 millones. Al final ha obtenido una prórroga de cuatro años para pagar casi 2.000 millones de euros, con la notable canonjía de que esa deuda queda exenta de intereses. ¿Habilidad negociadora de Cebrián? No: oportuno recado del Gobierno a los bancos acreedores. Otro dato: Mediapro -"la casa de Roures y La Sexta-" debía 120 millones de euros a pagar en 2010 y 2011, pero los bancos -los mismos que han sonreído al otro agente- se los han condonado de hecho. Después, los tejemanejes de fusiones, infusiones y confusiones han hecho lo que quedaba para terminar de embrollar la cosa y que nadie pueda meter mano. A primera vista, el asunto puede parecer escandaloso. En realidad lo es. Pero no deja de alimentar esperanzas sobre nuestra actual situación. Mientras haya poderes tan generosos como para tolerar los impagos, nunca nos veremos en una tesitura griega. Ande, corra: diríjase a su entidad crediticia y, al grito de «no somos Grecia», pida que le condonen sus deudas invocando el expediente Roures-Cebrián. Seguro que el bancario será sensible. ¿No?

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