Entrevista
«Cuando uno se entretiene, a la vez reflexiona. Siempre»
Da hoy a conocer su obra «El cebo» y habla sobre novela negra
Somoza nació en La Habana pero su familia se trasladó a España cuando él tenía un año.
En un futuro no muy lejano, la tecnología se convierte en el arma principal para capturar a los delincuentes. Todo se resume en la manipulación del deseo de las personas, por lo que el Estado crea los «cebos», expertos tentadores del crimen. Diana Blanco, una de las mejores, descubrirá que su hermana es la siguiente víctima de un asesino despiadado. Así comienza El cebo , la última y trepidante novela del prolífico José Carlos Somoza, que hoy se da a conocer en la feria leonesa. Además, se celebrará un coloquio sobre novela negra con María José Álvarez y Natalia Álvarez, de la Universidad de León.
-En su novela, la Policía idea un método infalible cuyos inicios se remontan al teatro de Shakespeare. ¿Vigencia de las ideas vertidas hace 400 años?
-En el caso de Shakespeare tenemos que decir que nunca ha perdido su vigencia y que jamás lo hará. Desde los dramaturgos de la Grecia clásica no había aparecido un autor como él, de esa calidad tan universal. Shakespeare habla a todos los hombres, de todas las épocas, sobre lo que les sucede.
-«El cebo» se desarrolla en un futuro cercano, pero hunde su raíz en épocas anteriores...
-Lo que pudiera haber de «extraño» o de «novedoso», por decirlo así, en mi novela, quizá sea esa referencia a la obra y al mensaje de Shakespeare, algo no muy habitual en la literatura hispánica. Yo leo y releo mucho al genial autor inglés.
-Esta novela, como el resto de las suyas, propone al lector juegos, retos, enigmas. ¿hay algo de malo en la literatura que hace gozar?
-No tiene nada de malo. Ese es un prejuicio, un viejo tópico instalado en este país, que afortunadamente ya se está olvidando. Hay una literatura de género, claro está, pero que, si está bien hecha, puede perfectamente reflejar nuestra vida y entorno. Algunas de nuestras grandes novelas nacen dentro de la literatura de género, mira El Quijote, que toma la forma de los libros de caballerías para después burlarse de ellos.
-Para algunos críticos, parece que el libro que entretiene posee un valor menor...
-Pero cuando uno se está entreteniendo, a la vez reflexiona. Siempre. Hasta, qué sé yo, El código da Vinci da que pensar al lector. Por eso no se puede despreciar sin más la literatura de género. En el fondo, uno puede hacer un buen libro siempre, sin importar sus ingredientes.
-Dicen que hoy se lee menos, pero apenas unos pocos sabían leer en la antigüedad y no por ello se dejaron de escribir entonces obras maestras.
-Exacto, pero es que esto no deja de ser una cuestión de minorías... A nadie se le ha de forzar a leer. Lo único que se puede hacer es descubrirle a la gente las posibilidades fantásticas de la lectura, hacerle ver lo que se está perdiendo, es algo así como revelar la ubicación de un tesoro. Y luego, cada uno que elija.
-¿Es usted consciente de las ojeras que ha causado en muchos lectores que han leído horas y horas quitándole tiempo al sueño?
A todos ellos les pido disculpas. Pero toda esa gente que me dice que no ha podido ir a hacer la compra o que ha llegado tarde a algún sitio revela el más profundo componente de la literatura: la pasión. El entusiasmo. Lo que nos atrapa y no nos suelta, eso que, por mucho Internet que haya, no tiene hoy en día ningún otro medio cultural. Lugar: Salón de los Reyes de San Marcelo.
Hora: 20.00