Reportaje | e. gancedo
Tributo al caballero Carnicer
El Centro Leonés de Arte acoge una completa muestra fotográfica sobre el viaje que realizó a la Cabrera en 1962
Una de las imágenes que componen esta exposición, abierta en el CLA hasta el 27 de junio.
En junio del año 1962, el escritor Ramón Carnicer realizó un viaje a pie de 150 kilómetros por la Cabrera Baja, una tierra entonces remota y aislada. «Siguiendo el curso del río Cabrera, recorrió las aldeas, cuyas gentes vivían en una considerable miseria y abandono. Fruto del contacto con los habitantes y de la investigación sobre las causas del retraso de la comarca fue el libro de viajes Donde las Hurdes se llaman Cabrera , publicado en 1964». Así nos recuerda Alonso Carnicer, hijo del insigne autor leonés, aquel itinerario que alumbró uno de los testimonios más estremecedores sobre la España rural del siglo XX.
Hoy, la Feria del Libro rinde tributo al «caballero de la literatura» Ramón Carnicer (Villafranca del Bierzo, 191-Barcelona, 2007) con la presentación de un libro y con la apertura de una sugerente exposición de imágenes tomadas por el autor durante aquel recorrido. «A las 20.00 en el Centro Leonés de Arte se presenta un pequeño libro, Ramón Carnicer, mi padre -”explica Alonso-”, que incluye un breve texto mío sobre mi padre como escritor y viajero, una bibliografía, ilustraciones de Luis Gómez Domingo y algunas fotografías». Después, en el mismo Centro Leonés de Arte de la avenida Independencia, se inaugurará la exposición Ramón Carnicer, viaje a la Cabrera . Se trata de 37 de las fotografías que hizo el autor en el transcurso de su periplo.
Como el propio libro Donde las Hurdes se llaman Cabrera , las fotos son «un intento de plasmar objetivamente la dura situación que se presentó a los ojos del viajero. Con el paso de los años y los profundos cambios económicos y sociales que ha experimentado la Cabrera, esas fotos son ahora un valioso documento del pasado, aparte de su valor estético y de testimonio», expresa Alonso Carnicer.
Pésimas condiciones vitales. «Una obra que -”continúa el hijo del autor-” ponía de manifiesto con claridad las pésimas condiciones en que vivían los cabreireses, y que suscitó una airada reacción por parte de los que se beneficiaban de aquella injusta situación y de los que tenían la obligación de remediarla. La Iglesia y la Diputación de entonces se sintieron especialmente aludidas». Fotografías de pueblos y paisajes, y sobre todo de la gente, como don Manuel, el cura de Odollo, y su criada Fermina; doña Virginia, la maestra de Saceda; y toda una galería de personajes anónimos, protagonistas del libro y también de las imágenes que se presentan en esta exposición.
Años más tarde, en 1999, el ayuntamiento de Encinedo nombró a Ramón Carnicer hijo adoptivo. De los muchos premios y honores que recibió el escritor, fallecido en el año 2007, éste era uno de los que más valoraba, como reconocimiento del papel que jugó su libro para dar a conocer la situación de la Cabrera.