La muralla que estorbaba al tráfico
La muralla tardorromana de León ha sido uno de los monumentos menos valorados en las últimas décadas. En febrero de 1906 la prensa local se hacía eco de una gran noticia: «al fin» León tenía permiso para derribar la «inútil muralla». Algunas fotos de la época permiten contemplar a brigadas de operarios tirando a golpe de maza la fortificación erigida por los romanos. Y es que los cubos se habían convertido en un obstáculo para la moderna vía que uniría las salidas hacia Asturias y Santander, paradójicamente llamada la «carretera de los cubos».
No ha sido el último estrago. Sólo la «presión popular» impidió hace dos años edificar en la muralla en Ruiz de Salazar, en el tramo que actualmente se está restaurando para que el adarve sea paseable. La construcción del párking subterráneo de la Plaza Mayor también provocó en el 2001 la destrucción de tres metros de la muralla en la calle Caño Badillo. La demolición de este lienzo contó con el consentimiento de la Comisión Territorial de Patrimonio. Ni siquiera se pidieron otras opciones. Pese a que la Ley de Patrimonio Histórico entonces en vigor dejaba claro que «en ningún caso podrá procederse a la demolición de un inmueble, sin previa firmeza de la declaración de ruina» y que la Comisión de Patrimonio pudo incurrir en una ilegalidad, nadie denunció los hechos excepto este periódico.