Sudamérica monta su ranchito en el Musac

Hoy se abre al público la exposición «Modelos para armar», más de cien de obras de 47 artistas de la colección del museo, que aportan una mirada al arte contemporáneo que se hace al otro lado del Atlántico

Al fondo el «ranchito» de Meyer Vaisman. Delante, «El coche fantasma» de Ortega.

León

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Es como un thriller, en el que al final todas las piezas encajan. Eso explica que el «ranchito» de Meyer Vaisman funcione como prólogo y epílogo de la exposición.

Modelos para armar, título de la nueva temporada del Musac, que abre sus puertas hoy al público a las doce del mediodía, plantea un recorrido por más de un centenar de obras de 47 artistas de Latinoamérica. Es la cuarta exposición en la que el centro de arte contemporáneo exhibe fondos de su colección permanente. Además, cinco de los artistas (Erik Beltrán, Luis Camnitzer, Federico Herrero, Valeska Soares y Carla Zaccagnini) han creado obras específicas para la muestra, que se integrarán también en la colección del Musac.

No es sólo una exposición efímera, que concluye en enero, sino el inicio de un ambicioso proyecto que pretende establecer lazos permanentes con creadores y museos del otro lado del Atlántico. En los próximos seis meses toda la programación del museo -"talleres, conferencias, simposios-¦-" girará en torno al universo creativo de los artistas sudamericanos. De momento, han «tomado» todo el museo, incluido el Laboratorio 987 -"con la colectiva Para ser construidos-"; también el Espacio Vitrinas, con la obra de Alexander Apóstol Modernidad tropical o cómo lograr que el lobo feroz no destruya la casa de papel; y algún patio interior, como el mural del costarricense Federico Herrero.

Cortázar como pretexto. El proyecto, como explicó ayer el comisario Octavio Zaya, comenzó a fraguarse en el 2003, con la adquisición de las primeras obras de autores del otro lado del charco.

El material estaba. Restaba entonces buscar un «pretexto» o hilo conductor que diera sentido, más allá de la coincidencia geográfica de los artistas, a un proyecto expositivo. Y alguien pensó en Cortázar, en su novela 62/ Modelo para amar, de modo que el espectador, al igual que sucede con el libro, sea un protagonista activo de las historias de los 47 artistas, con sus discursos, posicionamientos filosóficos, políticos, urbanos, literarios-¦ Por eso, algunas piezas cobran sentido tras una visión del conjunto, al igual que la novela tampoco es lineal. Y, también por eso, la exposición termina donde empieza; cerrando un círculo. A la vez, la muestra propone once momentos-espacios que plantean temas como la literatura, la muerte, la identidad, la guerra, las ciudades-¦

El delegado de la Junta, Eduardo Fernández, que presentó la exposición ayer a los medios de comunicación en sustitución de la consejera de Cultura, María José Salgueiro, quién sí estará hoy en la inauguración, destacó la gran apuesta del museo en su quinto aniversario, comenzando con un formato experimental, como fue el Proforma -"el encierro de los artistas vascos Txomin Badiola, Jon Mikel Euba y Sergio Prego en una cuarentena en el museo con quince voluntarios-" y que continúa ahora con esta gran monográfica dedicada a Latinoamérica. Fernández adelantó algunas actividades que desarrollará el Musac en los próximos meses, como la exposición Paisaje múltiple que inaugurará el 23 de octubre en la Fundación Cerezales o la participación en la Feria del Libro de Guadalajara (México) con la muestra La fuerza de la palabra.

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El director del Musac, Agustín Pérez Rubio, afirmó que Modelos para armar no pretende ser un simple fuego de artificio. Un «más difícil» todavía, como parece ser el reto permanente del museo. El Musac pretende «colonizar» y dejarse «colonizar» por otros territorios en los que el arte contemporáneo ha encontrado nuevas rutas.