Personas que se van por un desagüe y el capitán zanahoria
La «arquitectura cortada» de Diango Hernández.
El Musac hasta ahora presentaba las obras «crudas» y el público no especializado se encargaba de ubicarlas en dos únicas categorías: me gustan, no me gustan. En Modelos para armar hay por primera vez textos explicativos de cada pieza. La exposición empieza y acaba en un «ranchito» de ladrillo mal rematado del artista venezolano Meyer Vaisman, que puede contemplarse con otros ojos si se sabe lo que significa. La obra tiene una doble narración: la autobiografía del artista (encerrada en esa habitación), que también alude al inconsciente, y la dura realidad venezolana, representada por el propio rancho. La obra de Vaisman, que se titula Verde por fuera y rojo por dentro, está considerada por la crítica como una de las mejores creadas en Venezuela. En la misma sala se muestra El coche fantasma, de Damián Ortega, cuyas piezas están suspendidas por cables de acero.
Como explicó la subdirectora del Musac, María Inés Rodríguez, el museo tiene una arquitectura tan potente que es difícil adaptar una exposición monográfica sobre Latinoamérica en este espacio. Por ello, ha sido providencial la presencia del arquitecto, artista y agitador social Andreas Angelidakis, que se ha encargado de la escenografía y ha transformado los espacios en paisajes inconfundibles de Latinoamérica, reinterpretados según su visión, como una estructura blanca que evoca a Machu Pichu o la luz del trópico y las favelas brasileñas.
La obra de Teresa Margolles parece el escaparate de una joyería. La artista mexicana ha recorrido los escenarios de algunos crímenes del narcotráfico, donde recogía los cristales de la refriega. Con ellos Margolles ha tallado brazaletes, colgantes, gargantillas... es su particular ajuste de cuentas con la historia.
El argentino Jorge Macchi tiró una piedra sobre un mapa enmarcado, de forma que el cristal se quebró, trazando una suerte de itinerario que él recorrió recogiendo los sonidos de esta ruta.
El colombiano Óscar Muñoz ha creado unos impactantes platos de ducha en los que se reflejan rostros de personas desaparecidas que, lentamente, se van diluyendo por los desagües.
Historia de una violación. Modelos para armar incluye obras de artistas ya fallecidas, como la colombiana María Teresa Hincapié o la cubana Ana Mendieta, de la que se exhiben cinco impactantes fotografías sobre el escenario de una violación. Absolutamente enigmática resulta la obra de Luis Camnitzer, considerado como uno de los grandes maestros contemporáneos, y que se titula Crimen perfecto . El artista ha desperdigado por el museo varios caleidoscopios enfocados a puntos concretos de las piezas que se exponen.
El investigador Fernando Bryce transforma documentos reales y noticias de periódicos sobre conflictos bélicos en 111 dibujos. Leonnilson ha «coloreado» un patio del museo y Álvaro Oyarzun muestra un gigantesco collage -”él subraya que es una pintura-” hecha con cientos de fragmentos de obras, cuyo protagonista es el capitán zanahoria, que teme ser devorado por un conejo y se acaba viendo como personaje de una exposición Y todo para abordar el conflicto del artista contemporáneo...