Diario de León
Publicado por
León

Creado:

Actualizado:

Opinión | cristina fanjul

Qué largo es! El olvido, digo. Tanto, que ni siquiera un año después dulcifican tu partida con el tributo del recuerdo. Y mira que es fácil rendir homenaje a los muertos, pero incluso la evocación se nos antoja dura, y preferimos olvidar, descuidar a los lares, desviar nuestras huellas del sendero de quienes nos marcaron el camino, dejarte en la cuneta de la memoria. Pero tu voz resuena demasiado para un silencio tan ramplón. Y si volvieras, me gritarías que la verdad se cierra al aplauso, ese que muchos te ofrecieron en vida para robarte parte de la luz. Sólo un año. Un instante, una eternidad, y, ya ves, casi nadie se acuerda. «Y ¿qué te esperabas? somos más idiotas que Abundio», me dirías, con tu voz feroz y acogedora. Ahora preparan un libro con tus últimas reflexiones y vuelves a demostrar que eres inmortal, a pesar del silencio de la ciudad. Los signos de la sangre fue el título que José Enrique Martínez eligió para la compilación de tu obra poética. Y es que vida y obra funcionaron en tí siempre como un oxímoron, como una contradicción. Porque gritabas y reías, porque sabías que, a pesar de todo, el cadáver seguía muriendo, y que no podemos nada contra la muerte, aunque algunos creyéramos que sí, que tú permanecerías aquí tras el aguacero. Inventaste un mundo nuevo, en el que combinaste con maestría el dolor ante la nada y la indiferencia ante los narcóticos que nos tragamos para no mirarla de frente. Tú lo hiciste, lo hacías, y cada vez volvías para contarlo, y nos decías que la muerte siempre está al acecho, y hoy, otra vez, me acuerdo de lo que decía Ángel González, que hay que ser muy valiente para vivir muerto de miedo. Y, claro, hay algunos que prefieren olvidar(te).

tracking