La Casona inaugurará en otoño los nuevos fondos del Aula Crémer
El legado tiene lienzos de Lapayese y Álvaro Delgado y correspondencia con Luis Cernuda o Rafael Alberti

Imagen de la máquina de escribir con la que siempre escribió Crémer sus artículos y poemas.
«Los hombres se van, pero las instituciones pueden permanecer». Era el año 2006, y Victoriano Crémer veía al fin cómo su anhelo de poner en marcha un aula que atesorara sus obras y pertenencias, que mantuviera viva la huella, el rastro de su paso por el mundo, se hacía realidad. La Fundación Carriegos abría las puertas de la recién restaurada Casona de los Pérez al legado del poeta. Tras recordar que las bibliotecas puestas en marcha por él habían sido destruidas -"«en dos o tres ocasiones»-", deseó fervientemente que el aula sirviera de verdad a la cultura de la ciudad. Como siempre, echó mano de la socarronería: «El libro en León nunca ha tenido buena prensa. En vez de libros, parecía que coleccionaba panfletos subversivos», dijo.
Hoy, el Aula Crémer ya es un lugar obligado para todos los que quieren conocer algo mejor al escritor. Allí se encuentran sus guiones radiofónicos, sus primeros artículos, la mano amputadora de la censura, los reconocimientos del mundo de la cultura, sus retratos... su vida. Y, desde este año, este «almacén creativo» se ha incrementado con la donación realizada por la hija del poeta. Rosa Crémer decidió que todos los papeles en los que el autor de El último jinete fue aprisionando los años de su vida no debían estar solos y amplió con ellos esta despensa intelectual. Hasta la casona llegaron decenas de manuscritos que ocuparán en breve las vitrinas del Aula, la correspondencia que Crémer mantuvo con otros escritores y autores obligados a partir al exilio -"Rafael Alberti, Luis Cernuda o Pedro Salinas-", y lienzos, cuadros de Vela Zanetti, Álvaro Delgado o Lapayese, que dan fe de la gran relación que el escritor mantuvo con los creadores plásticos. Entre las piezas más singulares, sin duda destacan dos libros de Cervantes, una edición de 1611 de La Galatea; y otra, de 1783, de las Novelas ejemplares . Además, hay una edición de 1844 de La divina comedia, de Dante. Se abrirá en otoño, con el aguacero...