Publicado por
León

Creado:

Actualizado:

Opinión | ALFONSO GARCÍA

Morirse, aunque sea con un siglo rebosante y lúcido a cuestas, trae estas cosas, Victoriano, querido gicho de las sonrisas irónicas y el sarcasmo como referente, aunque ni una ni otro superasen nunca la ternura que habitaba aquellos entresijos del alma que predicaba. Maestro de la palabra y su torrencial vitalidad, sobre todo. Morirse trae ausencias y olvidos frente a apretones de manos, risas alborotadas, abrazos y acompañamientos bajo el fulgor de flashes y otras algarabías de la vanidad y sus afiladas manifestaciones. A un poeta, a un escritor que mantuvo en vilo la palabra y su fuerza creadora y expresiva, torrencial, esto le importa poco. Seguro que sonreirá, con la mueca arrugada del escepticismo, de los halagos que desembocan en olvidos, esa especie de ley que influye sobre los vacíos de sinceridad y de alma de los que aprovechan todo para intentar reafirmar lo que nunca podrán ser. Sonreirá desde el Reino Eterno de la Palabra que todo lo perdona.

De eso se trata precisamente. Su palabra, por histórica y universal, pervivirá. Crémer seguirá habitando con ella entre nosotros. Esta referencia exige un par de puntualizaciones puestas en el contexto de este momento preciso. Compartíamos el aplauso, la alegría y la esperanza de que ésta sea «Ciudad Literaria» en el marco de la Unesco. Compartíamos también la convicción de las exigencias previas que tal reconocimiento exige si no queremos que, en todo caso, se convierta en simple cartel de entrada. Exigencia de actividades permanentes y vivas, como ese «Golpe de dados» que ayer inició su andadura. Pero multiplicado por mucho. Y es que el hecho literario leonés, tan deslumbrante y aplaudido por esos mundos de todos los dioses, no tiene hondo calado social entre nosotros. Aunque parezca mentira. Por eso las actividades han de servir de referencia, recordatorio y participación, que se conseguirá cuando se conviertan en habituales, no en excepcionales.

Las actividades han de sustentarse en no pocas estructuras. Queden hoy como propuesta, tantas veces repetida, las Rutas Literarias . Son, entre otras cosas, urgentes, si creemos en el entramado de que la cultura es uno de nuestros principales activos. La de Crémer habría de ser la primera. Espacios, textos, memoria y razones son tan evidentes, que sobre cualquier justificación. A ver si el próximo año, cuando se cumplan dos de su despedida, allá por las calendas sanjuaneras y festivas, un recital variado de su obra se convierte en apertura de este recuerdo, geográfico y esencial, pero permanente, de su obra. Que lo uno remite a lo otro. A ver si así, además, quitan dos sambenitos a los que respiran los aires de estas tierras: que olvidan con frecuencia y rapidez a los suyos, y que no aprovechan las posibilidades que tienen.

Cargando contenidos...

Queda dicho.