El «kiosko» reabre la polémica sobre el cerramiento del claustro
La instalación de un «kiosko» acristalado en la Catedral ha abierto un antiguo debate: el cerramiento del claustro. En el 2001 el arquitecto navarro Juan Miguel Otxotorena ganaba un concurso de ideas convocado por el Colegio de Arquitectos de León para resolver los problemas de humedades del claustro. A la convocatoria se presentaron 60 proyectos. La propuesta de Otxotorena era, a un mismo tiempo, sencilla e innovadora, siguiendo la línea de la pirámide del Louvre. Un cubo de cristal que evitaría humedades sin restar luminosidad al claustro. El Cabildo está «dividido» entre quienes quieren rescatar el proyecto de Otxotorena y los que prefieren mantener intacto el claustro. Mariano Díez-Saénz de Miera, arquitecto conservador de la Catedral, pese a considerar que la solución de Otxotorena era «buena» desde el punto de vista estético, es partidario de no tocar el claustro. «Siempre hay que valorar el mal menor», dice. Y salvo que su situación empeore, prefiere de que el claustro se mantenga abierto, como fue concebido por sus constructores.