Eliminarán de la Catedral grapas del siglo XIX que han acabado rompiendo la piedra
El Cabildo espera una subvención comprometida por el Ministerio de Cultura para «reforzar» la fachada Sur

La gigantesca marquesina colocada en febrero en la fachada Sur de la Catedral.
Han sido completamente dañinas. Las grapas colocadas en la magna restauración llevada a cabo en siglo XIX para «sujetar» una maltrecha Catedral, a la larga han acabado por fracturar la delicada piedra del templo gótico.
El Cabildo está a la espera de una subvención comprometida por el Ministerio de Cultura para iniciar los nuevos trabajos, que permitirán reforzar la fachada Sur, uno de los puntos más frágiles de la Catedral.
El proyecto, que rondará los 60.000 euros, consistirá, según el arquitecto conservador de la Catedral, Mariano Díez-Saénz de Miera, en un «barrido» de la fachada meridional, con el objetivo de localizar las grapas, difíciles de detectar a simple vista. Es imposible aventurar su número exacto, pero es posible que haya decenas en todo el frontal Sur. El arquitecto, que ya ha mantenido una reunión con los técnicos del Ministerio de Cultura, asegura que algunas de estas sujeciones de cobre han provocado la rotura de sillares, así que serán sustituidas por unas modernas grapas de acero inoxidable y se hará un «cosido» de la piedra. El «chequeo», con un detector de metales en busca de las grapas que se incrustaron hace más de un siglo, puede durar entre uno o dos meses. Se trata de una operación que puede ser crucial, a medio y largo plazo, para la estabilidad del edificio.
Una marquesina monumental. El arquitecto conservador llevaba años alertando de los dañinos efectos provocados por estos anclajes del siglo XIX. Su queja «caló» en la entonces ministra de Cultura Carmen Calvo en una de sus primeras visitas a la Catedral. Prometió enviar a los técnicos del Ministerio y buscar soluciones.
En febrero de este año concluía la rehabilitación del hastial, los pináculos y otros elementos pétreos de la portada meridional del templo gótico, cuyo coste sufragó el Ministerio de Cultura por importe de 688.370 euros.
Fue en ese momento cuando el departamento que dirige Ángeles González-Sinde decidió instalar una colosal marquesina metálica en la fachada Sur, para analizar, piedra a piedra, la estabilidad de una de las zonas más endebles de la Catedral.
Aunque la restauración de la Catedral llevada a cabo en el siglo XIX por el arquitecto Demetrio de los Ríos resultó providencial para evitar que el templo gótico se viniera abajo, técnicamente también ha tenido sus «puntos negros», como las citadas grapas metálicas, que durante un tiempo sujetaron los muros, pero que, a la larga, han acabado abriendo grietas en la piedra y amenazando la estabilidad de todo el edificio.