Reportaje | josé oliva
Los crímenes de los aliados
El historiador Giles MacDonogh denuncia las atrocidades cometidas contra los perdedores de la II Guerra Mundial

El historiador británico Giles MacDonough.
Cerca de tres millones de alemanes murieron tras el final de la II Guerra Mundial, un periodo en el que, auspiciadas por los aliados, se produjeron violaciones masivas y se expulsó de sus casas a 16 millones de personas, según denuncia el historiador británico Giles MacDonogh en Después del Reich .
Publicado por Galaxia Gutenberg, este libro revela que en 1946 se estima que nacieron unos 200.000 niños fruto de esos ultrajes y violaciones, y que además se reutilizaron los campos de concentración y exterminio, incluso los más infames, como Auschwitz, Sachsenhausen, Buchenwald, Dachau y Bergen-Belsen. En esos campos, los aliados practicaron con el millón de prisioneros de guerra alemanes «métodos parecidos a los utilizados por los nazis», según mantuvo MacDonogh, ayer, en la presentación en Barcelona de su libro.
«Incumpliendo la Convención de Ginebra, los utilizaron (a los prisioneros) para hacer trabajos forzados y en la mayoría de los casos se puede decir que fueron esclavizados», añadió MacDonogh, para quien «el final de la guerra estaba planificado desde hacía tiempo, en 1943 Estados Unidos ya habla de dividirse el mundo con la URSS, por lo que esas atrocidades, ese período de caos que se produjo tras el final de la guerra se podría haber evitado». La Unión Soviética tampoco respetó la Convención de Ginebra con los 90.000 presos alemanes de la batalla de Stalingrado, de los que «sólo sobrevivieron 5.000, que no pudieron volver a Alemania hasta 1955».
El libro no se limita a contar lo que pasó en Alemania, Austria y Europa del Este, sino también los procesos realizados contra nazis de tercera fila que, según su autor, acabaron ocupando cargos importantes en el nuevo estado que nació en 1949.