Piquetes
El invento del maligno josé javier esparza
Escena inmortal en España directo, en TVE-1, la tarde de la huelga general. La presentadora da paso a una reportera que, en la calle, va a informar sobre el tiempo (meteorológico).
En el momento en que la colega empieza a hablar, una cuadrilla de piqueteros del sindicato CGT aparece en escena, despliega carteles y tapa la imagen. La reportera intenta seguir, pero los piqueteros no lo permiten.
La presentadora, resignada, corta la emisión y da paso a la publicidad. No hubiera estado de más que la presentadora -”Pilar García Muñiz: encantadora, por otro lado-” elevara una mínima queja, pero quizá tampoco estaba el horno para bollos. Esto fue en TVE-1, que durante la huelga mantuvo una actitud que podemos calificar como colaboracionista.
Otros corrieron peor suerte. A una unidad móvil de Intereconomía TV en Barcelona la apedrearon mientras informaba de los violentos sucesos provocados por la ultraizquierda antisistema.
La noche de autos, en Barcelona, todas las unidades móviles de todas las cadenas presentes -”algunas, todo sea dicho, ni aparecieron por allí-” se pusieron de acuerdo para abandonar el lugar. ¿Por qué? Porque las hordas antisistema estaban amenazando a los vehículos con cócteles-molotov y la policía no mostraba la menor intención de proteger a los periodistas.
Mala es la inhibición policial, pero aún peor es esto otro: de los canales que sufrieron el boicot de los antisistema, sólo unos pocos lo contaron después. Más desatinos: el vecino de Barcelona que quisiera estar informado de lo que ocurría en sus calles, no encontraría ni una sola noticia de los hechos en los canales públicos, catalanes o nacionales.
Del mismo modo, pocos canales se han atrevido a sacar imágenes de cómo los piquetes impidieron el trabajo de las cámaras. Se mire como se mire, esto no es normal. Lo de -˜España directo-™, después de todo, no fue tan grave: no apedrearon a la periodista.
Pero el fondo de la cuestión sí es el mismo: piquetes informativos que no dejan informar. Y que lo hacen impunemente. Tenemos un problema. Y quien no lo vea, es que no lo quiere ver.