Un tesoro en rejas
La Diputación destina 50.000 euros a la rejería de la Catedral
Hasta ahora habían sido relegadas, pese a su innegable valor histórico y artístico. La rejería y las puertas de la Catedral de León nunca se incluían en los planes de restauración, porque las prioridades obligaban a invertir en zonas vitales, para garantizar su estabilidad. En los últimos años la Diputación se ha sumado a la Junta y al Ministerio de Cultura como «mecenas» de un edificio que exige continuas rehabilitaciones.
La presidenta de la Corporación Provincial, Isabel Carrasco, firmaba ayer un nuevo convenio con el Cabildo de la Catedral, por importe de 50.000 euros, para la tercera fase de conservación del conjunto de rejerías. En esta ocasión, los trabajos se centrarán en la rejería y en la puerta de la capilla de la Virgen Blanca, sin duda una de las más emblemáticas del templo.
Hace casi un año que comenzó la recuperación de la rejería de la capilla mayor, en los tramos del lado del Evangelio, obra renacentista realizada por el Maestre Dionis. En una Catedral con tantos tesoros, lo cierto es que la rejería había pasado prácticamente «inadvertida», aunque es un ejemplo excepcional de las que se realizaron en España en la etapa de transición del Gótico al Renacimiento.
Hubo una gran intervención en todas las rejas de la Catedral en el siglo XIX. De hecho, los tramos que se acaban de rehabilitar fueron reformados e instalados en su emplazamiento actual hace más de un siglo. Fue en la época de la magna restauración llevada a cabo en la Catedral, dirigida por los arquitectos Juan Bautista Lázaro y Juan Crisóstomo Torbado.
Paralelamente a las obras de conservación, se lleva a cabo un estudio exhaustivo de la rejería de la Catedral, para conocer en profundidad tanto los materiales y técnicas empleados como las épocas en las que fueron forjadas. Algunas son de una riqueza impresionante y obra de auténticos maestros.
Igual que las rejas, entre los elementos más olvidados de la Catedral hay que incluir las puertas. Ahora le ha tocado el turno a la de la capilla de la Virgen Blanca, después de que en el 2008 comenzase la restauración de las puertas renacentistas. Los trabajos comenzaron por la puerta de San Francisco, por importe de 33.686 euros. Junto a las puertas de San Juan y la portada del claustro, forman un interesantísimo conjunto, una de las más notables aportaciones del Renacimiento al patrimonio artístico de la Pulchra.