«Trato de captar la personalidad de cada niño»
Para esta profesional de la imagen, cada fotografía cuenta una historia propia, y por ello se plantea cada sesión como el descubrimiento de la personalidad intrínseca de cada individuo retratado: «Miro a los bebés como si fueran una persona más y, en la sesión, ellos muestran su forma de ser, que procuro capturar», afirma. La primera imagen de la serie premiada, la del bebé en brazos de su padre, se tomó cinco días después de su nacimiento: «El niño no llegó a 2,5 kilos, compuse la fotografía con el brazo protector de su padre. Transmite protección», recordó Fernández. La segunda, del niño más papudo (nacido en Finlandia aunque de padres leoneses), muestra «la capacidad de abstracción que puede tener un bebé cuando está dormido; da igual lo que le hagas -prosigue la autora-. En esta imagen descubrí confort y placidez». La tercera, la del bebé con fondo azul, apunta a la referencia específica de la profesional: «Es como una persona que dice: -aquí estoy yo, soy un bebé y soy lo más grande del mundo-». La última, una niña sobre un peso, demuestra, a juicio de su creadora, que un bebé «vale su peso en oro; es una foto que muestra lo valiosos que son».