Humilladores humillados
El invento del maligno rosa belmonte
Andreu Buenafuente ya sabía, por experiencia, que rehusar un premio es un modo de aceptarlo que provoca más barullo de lo habitual, que diría Peter Ustinov. Y lo ha vuelto hacer con FHM («la mejor revista para hombres»), donde una votación online lo ha destacado como mejor presentador del año. Como, a la vez, Pablo Motos ha sido distinguido con el título de peor comediante, Buenafuente se ha puesto digno y por solidaridad ha señalado que no puede apoyar unos premios «en los que se humilla innecesariamente la labor de otro cómico». Humillar al humillador. Esto es como un juego de muñecas rusas. Cuando Jesse Eisenberg fue al programa de Conan O-™Brien dijo que en El hormiguero , donde había estado, se humillaba a los invitados internacionales. Y los de FHM han dicho a Buenafuente que en El hormiguero también se humilla innecesariamente a revistas como FHM (y que están «encantados»). También le han tranquilizado con que solo es una votación, que no hay premio que recoger. Y han recordado los Razzies en Hollywood. Lo paradójico es la publicidad que el rebote del cómico da a la revista (hay premios que prestigian al premiado y premiados que prestigian al premio). Y Buenafuente olvida que Pablo Motos tiene un alborotador grupo de internautas que lo detesta (ya sea por sus entrevistas a actores de Perdidos , ya sea porque no les hace gracia). Solo ha aprovechado el escaparate que FHM ha proporcionado. Pero no lo necesitan para machacarlo. Lo curioso es que no es la primera vez que ambos rechazan, o casi, otro premio. En 2007 los dos recibieron un Micrófono de Oro. Jiménez Losantos, también. Buenafuente lo rechazó por ello (« no estoy a la altura. No puedo compararme, ni por asomo, al mencionado periodista y es por eso que declino con todo el respeto a su institución el premio que me han concedido»). Pablo Motos, que no acudió porque tenía grabación, fue más gracioso («Agradezco mucho que tengan tan en cuenta a los cómicos: a Buenafuente, a Jiménez Losantos y, de forma mucho más humilde, a mí» ). ¿Ya han perdido la cintura y la retranca?