Diario de León

La Catedral reabrirá el torreón en quince días con nuevos tesoros

Junto a algunos de los códices más valiosos del templo se exhibirán otras joyas

La vitrina central del torreón expone el Antifonario, la Biblia del siglo X y -˜El libro de las esta

La vitrina central del torreón expone el Antifonario, la Biblia del siglo X y -˜El libro de las esta

Verónica Viñas
León

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La Catedral de León, que gracias a la exposición Raíces. El legado de un Reino pudo habilitar su torreón como cámara acorazada para códices únicos en el mundo, lo mantiene cerrado desde hace días para exhibir en este espacio nuevos tesoros. El director del Museo Catedralicio, Máximo Gómez Rascón, confirma que en quince días el público volverá a tener acceso a uno de los espacios más sorprendentes del templo gótico. Rascón no quiso quitar magia a la inauguración y prefirió no desvelar qué piezas piensa colocar en un escenario donde se muestran algunos de los manuscritos más valiosos y únicos del mundo. La visita al torreón está incluida en la entrada al Museo Catedralicio.

El torreón de la Catedral se abrió el pasado mes de julio, tras ser restaurado una década antes por la Junta. Ahora se ha convertido en cámara acorazada, para exhibir los códices más excepcionales del templo gótico: la Biblia Latina (siglo X), el Antifonario (un libro de cánticos fechado en el año 1069) y El libro de las estampas, que contiene las copias de los testamentos de los reyes leoneses a favor de la Catedral, considerado uno de los tres códices más singulares de la España medieval. La Catedral ha ido atesorando valiosos manuscritos desde el año 860, cuando Ordoño I donó al obispo Frunimio una serie de libros litúrgicos, que éste legó a su vez a la Catedral. El torreón es un espacio de alta seguridad, no sólo para evitar robos, sino para mantener en las mejores condiciones unos textos de once siglos de antigüedad. Resulta lógico extremar al máximo las medidas de protección, teniendo en cuenta que El libro de las estampas fue robado en la década de los sesenta.

1.800 manuscritos. El torreón, que en su día ya fue archivo, custodia, en expositores blindados, los tesoros bibliográficos de la Catedral. Son cristales antirrobo, que garantizan, además, las mejores condiciones de temperatura, luz y humedad, con el fin de mantener intactos los pergaminos y pigmentos que utilizaron los monjes y calígrafos que los iluminaron hace once siglos. Una vitrina central, que se eleva hasta el techo en forma de pirámide, alberga en su interior tres peanas, para sustentar el Antifonario, la Biblia y El libro de las estampas, tres joyas para las que el PSOE ha pedido hace meses la declaración de Bien de Interés Cultural (BIC). En otra vitrina que rodea la sala se exhiben otros ocho manuscritos, de los 1.800 que posee la Catedral; entre ellos, la célebre Nodicia de Kesos ( primer texto en romance), el sello rodado de Alfonso IX y cartularios como el Testamento del rey Silo. Una pantalla táctil permite a los visitantes pasar las hojas de estos documentos excepcionales. El Antifonario, que reunirá el mes que viene a expertos de todo el mundo, necesitaba ser trasladado a un lugar que permitiera tener bajo control la iluminación y el grado de humedad. Hasta hace unos meses se exponía en una vitrina -˜perdida-™ del museo.

El torreón, de unos ochenta metros cuadrados, encajado en uno de los cubos de la muralla romana, es una de las salas con más encanto del Museo Catedralicio, que recibe de media unos 40.000 visitantes al año.

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