El leonés Verbis presenta su 'Devenir prenatal' en Madrid
Inaugura una exposición en la prestigiosa galería Max Estrella
Imagen de archivo del artista leonés Daniel Verbis.
El artista leonés Verbis se ha convertido en uno de los valores seguros del arte contemporáneo. No en vano, su creación está presente en las colecciones de la Fundación Coca-Cola, en el Reina Sofíao en el Museo Folkwang de Alemania. Ahora, presenta una nueva exposición en la galería madrileña Max Estrella, que estará abierta hasta mediados de mayo. La exhibición reúne una serie de piezas con las que el autor juega a trascender los límites de la pintura y a traspasar la frontera entre representación y objeto.
Sin renunciar a la pintura, Verbis busca nuevos caminos. La investigación sobre los elementos matéricos de la pintura dentro del proceso de deconstrucción del cuadro sigue definiendo su obra, ocupando ese espacio paradójico donde la pintura desborda los límites clásicos de sus posibilidades, confundiéndose en ocasiones con el propio soporte, elemento este último del discurso plástico del artista. Así logra que los motivos conquisten las superficies. La obra de Verbis tiene un importante componente lúdico, lo cual no quiere decir que se deje llevar por la improvisación, sino más bien lo contrario. La consecución de una idea y el juego conforman el carácter exploratorio para encontrar los caminos que podrían llevar a ella.
En Devenir Prenatal, Verbis nos presenta unas obras complejas que transgreden el concepto tradicional del cuadro para desvincularse de cualquier imagen definitiva, de cualquier idea cabal o total. Imágenes ovales, ovulares, primaverales... Imágenes de lo que aún está por llegar: un sujeto -un ser racional, un pensamiento, una entidad-.
Pintura-objeto que destaca la parte física de la experiencia perceptual. Pintura-objeto que conforma el cuadro superponiendo tres elementos principales, tres escalones, tres fogonazos: Estructura-floritura-abertura. La estructura representa el espacio racional, el umbral, la casa, el hogar, la seguridad; eso se hace visible a través del bastidor, a través de la ventana de la pintura. Tejida en la estructura asoma la floritura: el garabato, el pliegue, el dibujo caprichoso, el nudo. Brazos y piernas líquidas que se confunden en un mar de extremidades sobresalientes. Tatuaje en suspensión, exterioridad del cuerpo, envolvimiento. Y en el centro, la abertura, la fuente herida por el gesto y el hecho, la espiral hipnótica, la entraña del huracán, la concha, el huevo. La fruta en el vértice del anzuelo. Y todo eso se va descubriendo poco a poco. Todo eso va corriendo en fondo de la mirada. Todo: el lugar del ojo, el pliegue ocular, la semilla, la vida que se lleva el viento. Nudos intensos donde el tacto se convierte en aceleración.