Escándalo y humo
El invento del maligno
rOSa bELMONTE
Jorge Javier Vázquez y la madre de Aída Nízar se dieron un piquito de reconciliación y aquí no ha pasado nada. Pues
claro.
Hacemos un gran drama de una discusión de plató (con hipo y burla del hipo) y hay quien cree en la existencia de un escándalo en lugar de creer en la esencia de la televisión. Supervivientes sigue arrasando. Y da igual si llama la Pantoja, si va la Pantoja, si JJ llama H. de P. a Aída o si no hay nada de eso. 30,8 % de cuota de pantalla y 3.667.000 espectadores.
Lástima que echaran a Toni Genil (si hace unos meses me dicen que voy a escribir esto no me lo creo). En la escaleta del jueves, al personaje de Aída no se le dio mucha bola. Un poco para que luciera su estilismo en biquini y abalorios (según su madre, se lo diseña todo). La estrella invitada brilló la semana anterior parece que estaba a otra cosa
Aunque en el Última hora del miércoles (grabado a última hora del lunes) volvió a tener protagonismo porque se había puesto en huelga de hambre, lo que en -˜Supervivientes-™ es una redundancia. La mala se puso tan mala que la sacaron vomitando. Un asco. Como todo lo que pasa con ella. Como todo lo que siempre pasa con ella. Aída es insoportable pero le suelen caer las más gordas por pequeñeces.
Su inaguantable mismidad favorece los cañonazos. La conversación con Rosa Benito pudo ser inapropiada y una auténtica cagada pero no es el crimen que se hizo ver. Y lo dije en su día y lo mantengo cada vez que veo las imágenes. Lo de soltarle al chico en silla de ruedas de Crónicas marcianas que Dios da a cada uno lo que se merece fue solo una de sus frases grandilocuentes (fue a darle un beso y él la rechazó) pero no creo que se refiriera a su situación física (no reparó en ella) sino a no querer un beso suyo. ¡Qué desvergüenza!
¡Y todavía sacaron al chico en La noria ! Sin embargo, hay ejemplos de por qué es un peligro. Así, cuando le dió en el programa de chismorreos de Antena 3: Donde Estás Corazón por ser investigadora y se vanaglorió de haber perseguido y localizado a un conocido aristócrata en un local de intercambio de parejas. El caso es que la señorita Aida sigue en la isla y aquí estamos más tranquilos.