Quijano, del micro al disparo
El leonés retrata el mundo del crimen de Miami infiltrado en la policía
Quijano cuenta ya con más de 5.000 imágenes captadas con la policía de Miami Beach.
Se mudó a Miami entre el hastío de la música y la inquietud por contar historias que surgen de la realidad cotidiana a través de un objetivo casi siempre discreto. Ahora, un año y 5.000 fotografías después, Manuel Quijano patrulla cada día junto a la disparando a todo lo que se mueve con su cámara.
Un trabajo que el leonés espera ver expuesto «más pronto que tarde» en España y a ser posible «en mi tierra». La aventura del líder de los Café Quijano comienza en agosto del 2010 cuando conoce a Juan Carlos Sampedro, detective con sangre alicantina y alma miamense que permitió su entrada en la unidad casi como si de un compañero más se tratase. «Nunca antes había sido permitida la entrada de un civil en el cuerpo, sobre todo porque la comunidad policial es muy reservada, pero la forma de ser de Manolo, tan cercana, bonachona y con un enorme corazón me ganó desde el principio», asegura J.C. —como es conocido allí—. «Conectamos desde el principio y hoy es ya uno de los nuestros».
La rutina de Manuel se repite milimétricamente cada jornada. Tras enfundarse el chaleco antibalas, cámara en hombro, se mete de lleno en una película demasiado real para el cine. «Es una aventura continua desde que monto en el coche de policía, un todoterreno negro lleno de armas, hasta que regreso a casa. Aquí los polis corren riesgos de verdad. He visto robos, tiroteos, redadas y un sinfín de vivencias más», asegura el fotógrafo cuya ‘nueva’ vena artística le viene desde que era un niño. De hecho no es la primera vez que convierte en arte lo que ve. Y es que el año pasado la galería Sasha Wolf de Nueva York, especializada en fotografía documental y contemporánea, ya acogió su muestra
Todas las imágenes captadas con la policía de Miami se han hecho en blanco y negro. Según él, «no son bonitas, pero quieren mostrar una historia diferente. Miami es la ciudad del color, de la luz, pero esto tenía que ser todo lo contrario, hablamos de un mundo oscuro. En algunos casos he de reconocer haber pasado verdadero miedo. A veces no he sido demasiado consciente de que realmente hay un peligro en esa historia», finaliza. Pese a que le encanta la vida en Miami, por su clima, tranquilidad y el juego que da a la hora de componer y hacer fotografías, añora su patria, su familia, su León natal.