La Guardia Civil sanciona a dos personas por robar piezas en Lancia
Aunque se trata de cerámica de escaso valor, la multa podría rondar los 300 euros

Vestigios de la ciudad asturromana de Lancia en la parte alta del cerro.
El yacimiento de Lancia ha registrado ya el primer caso de sanción a personas que se apropiaron indebidamente de materiales arqueológicos. Se trata, como informaba ayer a este periódico el jefe del Servicio Territorial de Cultura de la Junta en León, Jesús Álvarez Courel, de dos personas —dos casos diferentes, cada una un día distinto— a las que efectivos de la Guardia Civil sorprendieron a finales del mes pasado llevándose varias piezas de cerámica y a las que impusieron sendas multas que, en estos momentos, prosiguen su preceptivo recorrido administrativo.
Los hechos se produjeron en la parte baja del yacimiento, es decir, aquella que salió a la luz en el verano de 2010 con motivo de la construcción de la autovía A-60 (León-Valladolid), infraestructura ahora paralizada al decidir la Comisión Autonómica de Patrimonio que estos restos romanos debían ser conservados y puestos en valor. Álvarez Courel explicó que las piezas incautadas son de «escaso valor», trozos de cerámica y tégulas, nada de metal ni terra sigillata, pero al mismo tiempo recordó que la Guardia Civil lleva a cabo en el lugar una labor de vigilancia y que las sanciones a las que se enfrenta cualquier saqueador pueden rondar o superar los 300 euros, dependiendo siempre del valor de los fragmentos, valor que habrá de cuantificar el arqueólogo territorial en las próximas semanas.
El jefe del Servicio Territorial de Cultura añadió que los agentes abrieron a los presuntos ladrones «expediente sancionador», del que se ha recibido noticia en la delegación del gobierno autonómico, iniciándose así un trámite tras el cual se conocerá «la sanción que se les impondrá a estas personas». Además, transmitió que los fragmentos se recogieron en superficie, no cavando ni perforando el terreno. «Hay que decir que durante las excavaciones se llegó al sustrato natural del terreno, esto es, que las piezas importantes ya han sido extraídas y nada queda, en este emplazamiento, de gran valor», resaltó Álvarez Courel.
«Son hechos normales en casi cualquier yacimiento y más en Lancia, por la repercusión mediática que ha tenido y por su gran extensión», reflexionó el jefe del Servicio de Cultura, a la vez que habló de la dificultad que existe de proteger de manera constante este tipo de espacios abiertos. En este caso, el área ocupa más de 40.000 metros cuadrados ubicados entre Villamoros y Mansilla de las Mulas y desde agosto del año pasado no registra actividad alguna. De hecho, asociaciones y particulares han criticado la situación de abandono del yacimiento, pues los restos no han sido protegidos con ningún material y han quedado directamente expuestos a las más diversas inclemencias atmosféricas. Y así, tal y como puede apreciarse a simple vista, las ruinas que hace un año aparecían limpias permanecen cubiertas de maleza, mientras que en los meses de lluvia las zonas excavadas amanecían llenas de agua y fango. Un miembro de la asociación Promonumenta se preguntaba hace unos días si para esto lleva un año parada la obra de la autovía y suponía que en otro año más «ya no quedarán ruinas que conservar».
Desde la Delegación de la Junta en León se ha recordado que el Ministerio de Fomento, administración a quien compete presentar los planes y alternativas encaminadas a conservar y hacer visible y visitable el yacimiento, «no ha presentado ninguna a día de hoy».