Salvador Rus: «Merkel sería el Alejandro Magno de nuestros días»
El catedrático y escritor leonés presenta hoy su nuevo libro en San Isidoro.

El catedrático y escritor leonés Salvador Rus.
Mucho se ha escrito a lo largo de la historia sobre Alejandro Magno. Biografías cuyo principal problema es que «en sus páginas terminan por entremezclarse leyenda y realidad». En Alejandro Magno, ser rey no es suficiente , el libro del catedrático y escritor leonés Salvador Rus que se presenta hoy —20.00 horas— en la Colegiata de San Isidoro, «he querido plasmar esa parte histórica contada en primera persona por el personaje hasta su muerte y cómo ese hecho influye en la desmoronación de su imperio», aclara.
Educado desde la infancia para reinar, el también conocido como Alejandro III de Macedonia cambió la estructura política y cultural del mundo conocido hasta su tiempo. Su figura, aún hoy, sigue creando controversia. Cada capítulo de este ejemplar recoge una enseñanza útil para la actual gestión de empresas familiares —control de gastos, dimensión de la entidad, lo que supone la gestión— y sobre todo la necesidad de formar equipos como base de logros futuros. «El éxito y curiosamente el fracaso de Alejandro Magno vino por su capacidad para crear un equipo. Él era la autoridad, aunque no imponía sus ideas sino que llegaba a acuerdos con el resto. Mientras aquello funcionó la cosa fue bien, pero a lo largo de su vida tuvo tres intentos de rebelión por parte de sus colaboradores», puntualiza Rus, quien admite que en nuestro tiempo —salvando las distancias— lo más parecido al conquistador sería la canciller alemana, Angela Merkel.
Enseñanzas que se marchitan. Del nuevo libro de Salvador Rus —en el que también ha participado la mexicana Rosa Nelly Trevinyo— se aprenden lecciones que, no por sabidas, se tienen en cuenta en tantas ocasiones. «Cuando los proyectos se vienen abajo hay que buscar la solución en equipo». Sin duda alguna, «el principal punto débil de Alejandro Magno fue que murió muy joven y no supo, o no contó con el tiempo necesario, para comunicar su visión», añade. Su desaparición provocó una lucha de poder entre sus generales que terminó por destruir su imperio. «Los colmó de toda clase riquezas y poder pero no de valores».
Valores inculcados por la familia «que nadie debería obviar nunca. «Alejandro Magno nos muestra que hay que saber poner límite al crecimiento, porque aunque pueda proporcionar una gloria o una fama ante otros, ésta siempre será efímera si el crecimiento nos domina, en lugar de dominarlo nosotros. La fidelidad a los principios y a los valores heredados de la familia y acrisolados en el ejercicio de la actividad profesional junto a los predecesores no se debe olvidar, es más, son el fundamento de toda acción».
Eso sí, el catedrático tiene claro que el aspecto que hizo único al protagonista de su obra fue esa capacidad para percibir la realidad y adelantarse a los acontecimientos. «Se enfrentaba a los peligros y jamás daba marcha atrás», finaliza Salvador Rus.