Diario de León

El Nobel de Literatura, en manos de un patriarca del idioma sueco

La mística y austera obra de Tomas Tranströmer está traducida a más de 50 lenguas.

Tranströmer, que en 1990 sufrió un ictus cerebral, junto a su esposa Mónica en su casa de Estocolmo.

Tranströmer, que en 1990 sufrió un ictus cerebral, junto a su esposa Mónica en su casa de Estocolmo.

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miguel lorenci | madrid
León

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El Premio Nobel de Literatura 2011 ha sido para el veterano poeta sueco Tomas Tranströmer, de 80 años, según anunció ayer en la capital sueca un feliz y sonriente secretario de la Academia, Peter Englund. Eterno candidato al galardón, nominado desde 1973, la poesía esencial de Tranströmer recibía por fin el máximo reconocimiento de la literatura universal. Se le premió por una obra austera y concentrada en la que «a través de imágenes densas, límpidas, nos da un nuevo y fresco acceso a las realidad». Una obra casi exclusivamente poética, caracterizada «por la concreción y sus metáforas expresivas», según destacó el fallo. Tras premiar a Vargas Llosa en 2010, el Nobel de Literatura se quedaba en Suecia por séptima vez en la historia y por primera vez en cuarenta años.

Con él la academia sueca reconocía a uno de los patriarcas de su lengua optando por un candidato mucho menos universal que otros de los aspirantes: los estadounidenses Bob Dylan y Phillip Roth, el japonés Haruki Murakami o el poeta sirio Adonis. La obra de Tranströmer está, con todo, traducida a más de medio centenar de idiomas y, según los críticos, es junto a Swedenborg y Strindberg, uno de los escritores suecos que más ha influido en la poesía universal en el siglo XX. Tranströmer sufrió en 1990 un ictus que le afectó el habla y que ha dificultado enormemente la continuación de su obra, Tras sufrir el ataque cerebral que le paralizó el lado derecho y que él mismo había profetizado en un poema de 1974, Bálticos , Tranströmer debió aprender a escribir con la mano izquierda. A pesar de todo, aún escribe y toca el piano con la izquierda. No en vano, al poeta le sorprendió la noticia del fallo escuchando música.

Su corta obra ha sido publicada en España con cuentagotas por sellos como Hiperión o Nórdica, que ha publicado su última antología en castellano, Deshielo a mediodía . La poesía de Tranströmer, el más conocido de los poetas escandinavos vivos, se cimenta en la naturaleza y la música y está muy marcada por su experiencia personal. En sus poemas parte de imágenes que dan pie a juegos psicológicos e interpretaciones metafísicas. En su poética hay también una componente surrealista que bebe de fuentes bíblicas y clásicas y en las que alterna tanto la mística cristiana como la poesía barroca. Su obra explora la relación entre el yo profundo y el mundo que nos rodea. Como el psicólogo que es, sugiere que el examen poético de la naturaleza permite explorar las profundidades de la identidad humana y su dimensión espiritual. Un crítico sueco definió los poemas de Tranströmer como «oraciones laicas» y su estilo introspectivo fue descrito por la revista Publisher Weekly como «místico, versátil y triste». Para su editor sueco, la poesía de Tranströmer es «un análisis permanente del enigma de la identidad individual frente a la diversidad laberíntica del mundo».

Nacido en Estocolmo el 15 de abril de 1931, psicólogo y traductor además de poeta, sus padres, Helmy y Gösta Tranströmer, maestra de escuela y periodista, alentaron la temprana vocación poética de su hijo. Tras concluir el bachillerato en 1950 en el instituto de secundaria Södra Latin, estudió Historia de la Literatura, Psicología e Historia de las Religiones en la Universidad de Estocolmo. Casado con Mónica Bladh y padre de dos hijas, en los años 60 trabajó sin dejar de escribir como psicólogo con discapacitados, presos y toxicómanos en la prisión juvenil de Roxtuna. Tranströmer se dio a conocer como poeta a los 23 años con 17 dikcter (‘17 poemas’, 1954). Su antología mas reciente apareció en 2004 bajo el título de Gran Enigma , una colección de 45 haikus. Visión nocturna o Senderos son otros de sus poemarios más conocidos junto a Para vivos y muertos (1991) con el que puso fin a varios años de silencio. Entre otros, poseía los premios Bonnier, Bellman, el Neustadt International Prize, el Oevralids y el Petrach.

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