La escritora Isabel Burdiel asegura que Isabel II no fue una ninfómana
La investigadora recibió ayer el premio Nacional de Historia.
Toda una década de investigación ha dedicado Isabel Burdiel a indagar en abundante material inédito y delimitar los perfiles político y humano de Isabel II, un personaje «crucial» en la historia contemporánea española y para al actual monarquía. Tras una primera aproximación biográfica a la reina publicada en 2004, esta investigadora y profesora de historia publicó el año pasado Isabel II. Una biografía (1830-1904) (Taurus), obra que mereció ayer el premio Nacional de Historia. Su poder se trató peligrosamente de instrumentalizar desde todos los sectores, y desde luego por su madre» apunta su biógrafa. «Eso hizo que se fabricara un personaje poniendo el énfasis en los caprichos, las manías y las excentricidades y en su reaccionarismo más arcaico con el evidente interés de manipularla políticamente», insiste Isabel Burdiel. Esa tergiversación permitió que se configurara y perviviera en la memoria colectiva una visión tópica y viciada, construida con medias verdades cuando no con un puñado de mentiras sobre la reina.
«Tanto, que se ha impuesto la visión más legendaria sobre la real» admite Burdiel. Ese afán de enfatizar la anomalía sobre la normalidad llevó a que se trazara el perfil de una depredadora sexual que no responde a la realdad. «Es cierto que tuvo muchos amantes, pero eso era lo habitual entre la aristocracia y la realeza de la época» subraya Burdiel. «Es absurdo hablar de ninfomanía. Isabel II no fue una ninfómana; simplemente estuvo mal casada».