De 50 años a 8.000 ladrillos

Las originales instalaciones de los artistas Carlos Cuenllas y Andrés Oslé sorprenden estos días a los visitantes del Centro Leonés de Arte de la avenida Independencia .

El artista leonés Carlos Cuenllas, con la intervención que muestra en el CLA.

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Carlos Álvarez Cuenllas siempre ha intentado que sus trabajos tengan algo de juego, pretende incorporar lo lúdico a lo trascendental sin que en sus obras deje de haber una rigurosa aportación conceptual. Así sucede en su 8.000 , presentada a ritmo de rock en directo en el emergente garaje del CLA, dependiente del Instituto Leonés de Cultura.

Para la realización de esta espectacular instalación han colaborado niños de diversas edades y, también, personas mayores con el espíritu joven. La obra final es la unión de 8.000 piezas de Lego, con la incorporación del cristal y la luz. «La pieza —dice Cuenllas— se construye partiendo del mismo concepto que utilizo con los tubos de acero para realizar mis piezas escultóricas, estructurando los elementos a modo de mecano y ensamblándolos hasta crear una pieza con personalidad propia. En este caso se han utilizado tan sólo dos tipos de ladrillo y se ha escogido el color blanco, neutro, ya que es un color que se puede colorear  variando la iluminación, que en este caso consta de un tono más frío, azulado, y otro más cálido. Las piezas geométricas de fabricación industrial, monocromas, apelan a un espíritu minimalista, en el que las partes se someten al todo».

Los ladrillos empleados son de tan sólo dos tamaños o formatos diferentes, que cumplen la función de los sillares de piedra que tan cuidadosamente trabajaban los canteros uno por uno. Precisamente Lego, cuyo director en España visitó la instalación en la sala el día en que se terminó su montaje, se jacta de utilizar para la creación de sus piezas moldes muy pequeños  en los que se pueden hacer unas pocas piezas a la vez y procesos muy cuidados que hacen que tan sólo unas 18 de cada millón de piezas no pasen los fuertes controles de calidad que la empresa se auto impone.

El medio siglo de Oslé. En este caso es el patio del CLA el que sirve de escenario a la instalación propuesta por el ceramista Andrés Oslé. Se trata de una pieza extraña, puesto que se desliga de la utilización de la técnica del raki y deja el material desnudo sin tratamientos de esmaltes, potenciando la calidad de las texturas y el color propio del material empleado, unos singulares adobes creados en el taller que el artista tiene en el antiguo apeadero de Cuadros. Explica Luis García, coordinador de exposiciones del ILC, que esta intervención «tiene un sentido intensamente autobiográfico y reflexiona sobre las vivencias humanas y la experiencia creativa de Andrés Oslé. Su enfoque es puramente conceptual, nunca narrativo. La pieza parte de repetición del cubo, unidad modular que sirve a Oslé para relatar plásticamente su realidad vital. Curiosamente es una pieza que introduce el tiempo como proceso secuencial, un tiempo representado por el círculo como símbolo del inicio y el fin de nuestros días».

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