La Diputación salvará 60 ‘joyas’ con 216.000 euros
Son bienes muebles e inmuebles del patrimonio leonés.

Callejo de Ordás, una de las localidades beneficiadas por las ayudas.
La Diputación de León hace públicas, cada año, las normas para solicitar ayudas con las que restaurar, limpiar o arreglar bienes muebles e inmuebles del vasto patrimonio etnográfico e histórico de la provincia. Y cada vez son más los ayuntamientos, juntas vecinales y asociaciones culturales de localidades inferiores a los 20.000 habitantes que tienen en estima y orgullo sus cosas propias y, por lo tanto, intentan cuidar de ellas lo más posible, sabedores de que en ese pendón, palomar, hórreo, lavadero, molino o fragua reside una parte importante de su identidad; esto es, de su pasado pero también de su futuro.
De esta manera, la Diputación ha resuelto las subvenciones para la restauración del patrimonio de interés etnográfico y artístico, en sus categorías mueble e inmueble, en el que invertirá en total 216.000 euros.
En concreto, el importe de las ayudas para patrimonio inmueble ha ascendido en este caso a 174.960 euros, resultando beneficiados cuatro ayuntamientos, 21 juntas vecinales y once particulares. Fuentes, puentes, casonas, molinos y chozos de pastor son algunas de las edificaciones que se adecentarán gracias a esa cantidad.
Pendones y varas. También se resolvieron ayer las ayudas para la restauración de bienes muebles de la cultura tradicional, repartiendo 41.000 euros en cinco ayuntamientos, trece juntas vecinales y seis asociaciones. La mayora parte es para restaurar pendones concejiles y varas del pendón —dado el gran auge que están tomando estos elementos señeros de la cultura leonesa—, aunque también se destina a la reparación de campanas, yugos y piezas de museos.
Gracias a este tipo de convocatorias, el año pasado se llevaron a cabo 36 obras de recuperación de edificios singulares del patrimonio civil que presentan características propias de la arquitectura tradicional leonesa y pequeñas construcciones, tales como puentes y casas solariegas, y otras construcciones como palomares, molinos, lavaderos, lagares, fuentes, pozos, cruces, etc. El pasado año, además, llamaba la atención la gran cantidad de palomares restaurados en esta ocasión, especialmente en la zona de los Oteros, los hornos, fuentes y molinos bercianos o, por su interés, los chozos de las brañas lacianiegas y las otseras (especie de ‘neveras tradicionales’) del Alto Sil.