El marqués que usaba goma-espuma
A principios de los ochenta, con la instauración de la democracia, la obsesión de Tàpies por la tela como soporte adquirió ímpetus insospechados
Son años en los que sorprende al público y la crítica con el recurso a la goma-espuma y el empleo de aerosoles, a la vez que se mantuvo muy activo en el campo de la obra gráfica. A finales de la década Tàpies investigó en la cultura oriental, una inquietud que ya se había ido fraguando en la posguerra y que fue impregnando cada más vez su obra. También se sintió seducido por una nueva generación de científicos, capaces de apoyar una visión del universo que interpreta la materia como un todo, sometido al cambio y la formación constantes
En 1990 abrió las puertas al público la Fundación Antoni Tàpies, institución creada por el propio artista para potenciar el arte contemporáneo
Las obras de los últimos años están preñadas por la reflexión sobre el dolor físico y espiritual,entendido como parte integrante de la vida
Aparte del marquesado de Tàpies, que el Rey Juan Carlos le concedió en abril de 2010, entre los numerosos reconocimientos nacionales e internacionales que atesoraba figuran el ser académico de Bellas Artes de Berlín (1982) y miembro honorífico de la Kunstlerhans de Viena (1989), la fundación de arte más antigua de Europa. Tàpies era miembro honorario de Bellas Artes de la Academia de San Fernando (1989) y de la de Bellas Artes de Francia (1994). Recibió los premios Unesco y Príncipe de Asturias de las Artes (1990), la Medalla Oro de Bellas Artes (1981) y el Premium Imperiale de Pintura de la Asociación Japonesa de Arte (1990).