El perro que hace el Camino
Jesús Redondo expone en el Espacio Emergente del CLA una videoinstalación.
Djogo, Jesús Redondo y María Alonso Lescún.
Todo un equipo de artistas ha participado en la creación de la videoinstalación titulada De los pasos y las sombras, que puede verse en el Espacio Emergente del Centro Leonés de Arte (palacete de Independencia). A su cabeza está Jesús Redondo Robles, un reconocido fotógrafo y prometedor cineasta, que es quien ha aportado las imágenes. La música, compuesta especialmente para la ocasión, corresponde al joven músico Djogo, Y la edición a María Alonso Lescún. Esta instalación se ha realizado en la capital leonesa, teniendo como referencia principal el camino de Santiago. «Queremos poner de relieve la dejación y falta de cuidados que las instituciones leonesas mantienen con el Camino a su paso por León, que debería, por su enorme importancia, ser cuidado de una manera exquisita. Nosotros lo hemos recorrido metro a metro y lo mostramos desde tres proyecciones que se complementan. Incluso lo hemos hecho desde la perspectiva de un perro que acompaña al peregrino, y que tiene un visión original de esta milagrosa senda», afirma el autor. Como se desprende de su título, las sombras tienen una gran importancia. Una cámara instalada en un lugar estratégico permite contemplar el paso de ese signo de identidad intransferible de las personas que son sus propias sombras. «En la metáfora del camino esas sombras son como el alma de las personas, de los caminantes que buscan llegar a su meta, a esa Compostela mágica a la que todos aspiramos en algún momento de nuestra existencia», dice.
Y pies… pies que caminan incansables y que nos aporta la mirada sin contaminar de un perro. «El can pocas veces levanta la vista para mirar al cielo. Tampoco busca milagros, ni cumplir las etapas de un del tablero mágico de la oca. El perro, obediente y amigo, no tiene como jalones de su periplo las conchas incrustadas en el pavimento de la ciudad, sino las esquinas en las que recibe el mensaje puntual que los que pasaron antes y en las que deja el suyo para los que vengan después».
En todo el trabajo se hace notar la ausencia de protagonistas, la idea y su desarrollo no necesitan personajes que muestren sus expresiones, sus sensaciones, su versión de ese momento que recogen las imágenes de video. Son peregrinos anónimos que dejan en sus sombras su realidad más trascendente. La música acompaña y engrandece a las imágenes.