Manuel Ferrero. escritor, cuentacuentos y trabajador social
«Este libro enseña que quien vence miedos abre la puerta a los deseos»
Anastasia es una niña inquieta, aventurera —lo del síndrome de Down es secundario— que un día decide vencer sus más profundos temores y descubrir lo que se esconde en el sótano. Y es también la protagonista de un delicioso libro que Manuel Ferrero presenta hoy en Ciñera.
Una de las ilustraciones que el prestigioso dibujante José Luis Navarro ha creado para el libro ‘Anastasia la valiente’.
Sólo Manuel Ferrero López del Moral te responde cosas como «la sabiduría calza madreñas» o «ninguna aventura humana es más grande que otra». Sorprendente cuentacuentos, activo investigador de la tradición oral e incansable trabajador en Asprona y Aspace-León, hoy a las 18.00 horas presenta en la Casa de Cultura de Ciñera de Gordón Anastasia la Valiente (ed. Edimáter), su cuarto libro infantil, magníficamente ilustrado por José Luis Navarro.
—¿De dónde sacas la inspiración para escribir cuentos infantiles en general, y para éste en particular?
—Haber escuchado muchos cuentos de las abuelas y abuelos es un motor para fabular. La sabiduría calza madreñas. Son, digamos, licenciados en la universidad de la vida. Yo me siento como un pajarín cuando amanece: mientras la gente, con el miedo que nos meten, se inmoviliza, a mí me da por cantar. Quiero decir por soñar o escribir, o por narrar ¿son cosas distintas?
—¿Qué quieres contar, qué quieres demostrar, con el ejemplo de Anastasia?
—Es necesario, tanto en la literatura como en la sociedad, darle presencia a todas las personas. Ejemplo se llama a la capacidad de enseñar algo a otros, y esa cualidad está en todas las personas. En concreto, en las personas con discapacidad a menudo más que en otras, por los retos que tienen que afrontar en un mundo de tigres panzones que solo rugen por codicia. Habrá que enseñarles a ronronear. A mirar a todos los seres. Vivir sólo para depredar es peor que estar muerto. No pierdo la esperanza de que este mundo se transforme.
—¿Cómo conseguirá Anastasia acceder al sótano? ¿Cómo se superará a sí misma?
—Anastasia consigue bajar al sótano, símbolo de miedos escondidos y sin afrontar. El primer paso es reconocer el miedo, no inmovilizarse y mirarlo cara a cara. Las tres amigas nunca han jugado abajo y Anastasia misma es quien anima a todas a conocer lo que temen. Allí encontrarán un gran tesoro: vencerán su temor.
—Sus miedos, sus inquietudes, sus alegrías... ¿crees que son muy diferentes a los del resto de personas?
—No. Para nada. Sus inquietudes son las mismas. Igual capacidad de amar. La vida es un viaje con billete de ida. Nadie tiene derecho a pensar que una aventura es más grande o sabia que otra. Eso sería soberbio.
—¿Has conocido a muchas Anastasias?
—Una Anastasia inspiró el cuento, una mujer de Asprona-León. Mi amiga. Pero no sólo ella. Podría citar muchos nombres: Justi, Eduardo, Lourdes, Nano, Genaro, Rosi, Carmen, Amadora, Adela, Luisín, etc. Este libro está dedicado a mis amigos de Asprona y Aspace-León. A los que quiero mucho y de los que he aprendido lo que es ser persona. Ojalá nos enseñe el cuento a mirar a estas personas con el respeto que merecen.
—¿Qué nos enseña tu Anastasia? ¿Qué nos pueden enseñar, sobre todo, gente como ella, en la vida cotidiana?
—Anastasia enseña que quien vence sus miedos encuentra la puerta de sus deseos abierta. En este tiempo, el de la cultura del pavor, esta historia pretende ser un oasis de fantasía. Y un cuento ha de ser divertido, si no lo es, no puede aportar nada a lo cotidiano. Este tiene fantasía, viaje en canoa y pastel de arándanos. Creo que merece la pena darse el paseo. Una cerveza menos, un libro más. Este libro es un cambio en lo cotidiano: una mejora para la salud.
—¿Qué nos puedes contar del ilustrador, José Luis Navarro?
—Cursó estudios de Bellas Artes en la Universidad Complutense de Madrid y desde 1988 se dedica a la ilustración de libros de texto, literatura infantil y juvenil, prensa, publicidad, etc. Algunos de sus clientes son las más conocidas editoriales del país... Una definición no teórica: es una fiesta de colores justo cuando sale el sol por la montaña. Dan ganas de meterse dentro de sus dibujos.