Teri HatcherACTRIZ
«No quiero que mi hija sea actriz»
A Teri Hatcher se la ve totalmente ajena a la desesperación. Es una madre de 46 años, divorciada, con una hija adolescente y esperando sin prisas al amor. Susan, su personaje, sí es una de las ‘Mujeres desesperadas’ que se despiden con esta octava temporada.
La actriz norteamericana Teri Hatcher en una foto de ‘Mujeres desesperadas’.
Divinity ya ha empezado a emitir los capítulos de la octava temporada de Mujeres deseperadas.Su personaje siempre ha sido una de las bazas cómicas de la serie
—¿Sabe reírse de sí misma?
—Claro que sí. Lo más importante en la vida es no tomársela demasiado en serio. Yo sé encontrarle a todo cierta gracia.
—Al cabo de ocho temporadas, ¿cuál es su mejor recuerdo?
—Sin duda, me quedo con una escena en la que aparecía desnuda entre los arbustos. Nada la supera. Ha pasado mucho tiempo desde entonces, pero para mí fue un momento muy especial, divertido, único, emocionante. Por supuesto, el viaje personal de Susan ha estado unido al de Mike Delfino (su pareja, interpretada por James Denton), y tampoco voy a olvidarme del equipo que me ha rodeado estos años.
—¿Le cuesta despedirse de la serie?
—Claro, el equipo de Mujeres desesperadas es mi otra familia. Todos los días empezábamos a las seis de la mañana en el ‘set’ de Wisteria Lane, en los estudios Universal, el lugar más bonito para trabajar en Los Ángeles. Me han cuidado, me han mimado, ha sido una experiencia increíble: nos hemos hecho tan amigos que hemos creado un viaje de camping anual y ya vamos por el tercero. Nos vamos de vacaciones, pescamos, nos reímos y sé que van a ser parte de mi familia durante diez años más.
—¿Suele llevarse su personaje a casa?
—¡Dios mío, no! Susan es divertida y me gusta el equipo, pero mi vida es mía. En casa trato de desconectar, aunque a veces no sea fácil. Recuerdo cuando rodé el episodio cien, horas y horas de rodaje en las que tenía que llorar, llorar y llorar. Después de tanto tiempo ahogada emocionalmente, terminé agotada: aunque mi mente desconectó, mi cuerpo seguía frito al día siguiente. Jugando al Monopoly.
—Usted ha tenido mucho éxito y, sin embargo, parece vivir muy tranquila lejos de las revistas del corazón y los flashes.
—Me gusta ir de camping y conducir coches viejos. Todos mis coches tienen más de quince años, ja, ja... Yo me defino como una madre que trabaja. No voy a fiestas, ni me verás en eventos de Hollywood. Creo que uno aprende a ser humilde en la infancia: mis padres se educaron en la época de la Depresión, sin absolutamente nada, y yo quiero que mi hija tenga una vida mejor que la mía o la de ellos. Me conformo con cosas simples, pequeñas. No necesito ir a una fiesta para divertirme, me basta estar en casa con amigos, jugando al Monopoly y escuchando música de los 70.
—¿Su hija Emerson es consciente de su fama? -
—Sí. A veces, en el colegio, le dicen algo o una madre me saluda y me comenta mi personaje. Lo hemos hablado mucho en casa: a mí no me gustaría que mi hija fuese actriz, porque este negocio es muy complicado. Ella debe intentar ser feliz sin enfrentarse al rechazo y la frustración que supone la interpretación. El éxito no llega de la noche a la mañana, como mucha gente piensa. A mí no me han servido nunca nada en bandeja de plata.
—¿Alguna vez se ha planteado volverse a casar?
—Sí, pero para eso tengo que encontrar a la persona adecuada. Si llega el amor a mi vida, créeme que lo recibiré con los brazos abiertos, porque no quiero estar sola. Pero cuento con el amor de mis amigos.
—¿Tiene buenos amigos?
— Son lo más importante de mi vida.