La muralla del Cid queda como ‘nueva’
El Ayuntamiento reabre tras su reparación el único tramo visitable de la fortificación, que no ha durado ni un año.
En el suelo del tramo de la muralla paseable de Ruiz de Salazar se aprecian los ‘remiendos’ en el piso que se ha reparado. También se han quitado los grafitis.
La muralla que transcurre por el jardín del Cid ya está como ‘nueva’. La única zona peatonal del adarve no ha durado intacta ni un año. Los cien metros de la fortificación del siglo IV que discurren por la calle Ruiz de Salazar se llenaron de pintadas y el suelo, del que fueron arrancadas las maderas, se convirtió en una trampa intransitable.
El Ayuntamiento reabría ayer este ‘balcón’ de la muralla, tras la restauración llevada a cabo por Esoca, la misma empresa que llevó a cabo en mayo del año pasado su rehabilitación y que ha realizado ahora los trabajos sin costes adicionales, dentro del período de garantía. Esoca ha tenido que sustituir la tarima y reafirmar las sujeciones. Ahora, ha quedado limpia de los grafiti y se han consolidado las barandillas. En la ‘reconstrucción’ de este tramo de la muralla se invirtieron 550.000 euros, sufragados por el Gobierno central, con fondos europeos para el fomento del empleo.
Izquierda Unida denunció hace semanas que, aparte de los actos vandálicos, «la peatonalización de este tramo de la muralla se hizo con claro interés electoral y con un proyecto deficiente y problemático, por la mala elección de los materiales». En su momento, el PSOE criticó la desidia del equipo de gobierno con uno de los conjuntos amurallados más importantes del país (Monumento Nacional desde 1931), así como la falta de vigilancia de este lienzo, el primero de los cuatro tramos que podrán visitarse, según contempla el Plan Director de la Muralla.
El concejal de Policía, Ricardo Gavilanes, según una nota de prensa enviada ayer por el Ayuntamiento, ha realizado las gestiones necesarias para intensificar las tareas de vigilancia en el jardín del Cid, al tiempo que recuerda que los daños contra el patrimonio histórico «son punibles jurídicamente».
Con una altura superior a diez metros y un grosor de cinco, la muralla de León tiene un perímetro de cerca de dos kilómetros y conserva 36 cubos, prácticamente la mitad de los que tuvo en su origen. El Plan Director contempla hacer visitables otros tres tramos: uno entre el hospital de La Regla y Puerta Castillo; el segundo, desde el Arco de la Cárcel hasta la Era del Moro; en total, más de 600 metros. También se contempla abrir al público el lienzo que recorrer Ramón y Cajal, que tendría acceso desde la Casa de Espiritualidad de San Isidoro, con un recorrido de 120 metros. Igualmente, podrían ser visitables, aunque resulta más complicado, los restos de la fortificación localizados a lo largo de la calle Conde Rebolledo, unos 100 metros.