Damián Castaño, por la puerta grande
El diestro leonés tomó la alternativa en la plaza gijonesa de El Bibio de manos de su hermano Javier y no pudo tener mayor fortuna en su primer astado, al que cortó dos orejas. Una obtuvieron Javier y Matías Tejela.
Damián Castaño es sacado a hombros de la plaza de toros de Gijón.
El diestro Damián Castaño cortó ayer dos orejas del toro de su doctorado y salió a hombros del coso gijonés de El Bibio, el día de su la alternativa a manos de su hermano, Javier Castaño.
Recordará Damián Castaño la plaza gijonesa de El Bibio por ser la que le vio tomar la alternativa, en una tarde en la que el diestro salió, además, por la Puerta Grande.
Con el toro de su doctorado, de nombre Buzonero , mostró el leonés todo su voluntarismo durante los primeros lances. Majestuosas chicuelinas con el capote y brillantes muletazos de mano baja unidos a naturales auténticos, hicieron una faena de calidad y gran sabor que gustó mucho en Gijón. Una buena estocada y se llevó dos orejas de ley en su debut.
Con el que cerraba la tarde, poco pudo hacer el matador. Un toro sin opciones, al que, sin embargo, consiguió sacarle varias series de redondos. No se llevó apéndices, pero fue ovacionado.
Su hermano, Javier Castaño, que le dio la alternativa, tuvo premio en el primero que le tocó en suerte. Comenzó de rodillas valiente ante un burraco que aguantó bien la lidia, pero al que le faltó clase. Huidizo, en ocasiones, fue aplaudido en el arrastre. La gran estocada final le hizo llevarse un trofeo.
En su segundo, se mostró muy torero, serio y valiente, haciendo ir al toro por caminos casi imposibles. Muchos olés en los tendidos para varias series de muletazos, pues le vio que tenía mucha embestida por el pitón derecho. Estocada y tres descabellos y se fue ovacionado del ruedo.
El público, frío por la lluvia que caía en Gijón, ovacionó a Matías Tejela en su primero, con el que comenzó con verónicas de mucho gusto. Intentó todo su repertorio el madrileño, pero el toro no tenía transmisión.
Reconoció el valor del diestro el publico con una ovación.
El premio lo recibió con el segundo de sus astados. Una faena honda y profunda a un toro que daría la vuelta al ruedo. Varias tandas de muletazos y naturales de empaque y remate de manoletinas muy toreras. Una estocada fulminante hizo rodar al morlaco y le supuso un apéndice.