El mecenas leonés del verso
Antonio María Cornejo Pablos destina 4.000 euros de su bolsillo a crear un Premio Nacional de Poesía y tres galardones provinciales para alumnos, profesores y colegios .
Antonio María Cornejo Pablos, la pasada semana en León.
No es en absoluto habitual que, dados los tiempos que corren de recorte y supresión en gastos y subvenciones culturales, surjan proyectos dispuestos a incentivar y premiar la creación literaria con dineros contantes y sonantes. Menos aún lo es si quien impulsa iniciativas de ese calibre es un particular, un ciudadano firmemente empeñado en fomentar la lectura y en intentar que la sociedad recupere los valores del esfuerzo y del trabajo duro.
Esa persona se llama Antonio María Cornejo Pablos, nació en Benavides de Órbigo en 1951 y es el principal responsable de la creación del Premio Nacional de Poesía ‘Isabel Pablos’, cuyas bases acaban de aparecer y que Cornejo ha querido poner en marcha, originalmente, en homenaje a su madre, maestra nacional que fue en Ponferrada, Antoñán del Valle y en varias otras poblaciones. Esta primera edición del premio, abierta a todos los autores que escriban en español, tiene una dotación de 3.000 euros, el tema de los poemarios que aspiren a obtenerlo —mínimo han de ser 300 versos— es completamente libre y las bases ya pueden consultarse en Internet.
Pero además, Antonio María Cornejo, muy interesado en estimular el desarrollo cultural y pedagógico en León, ha creado otros tres premios específicos para esta provincia, dotados cada uno con 300 euros: alumnos y profesores serán los destinatarios de los dos primeros —habrán de escribir sus versos, un máximo de 150 para los alumnos y 200 para los educadores, sobre el tema de la cultura del esfuerzo— y el último irá a parar al colegio del que proceda el alumno ganador. Cornejo, economista de profesión que ha desarrollado su vida laboral en la empresa privada, aseguró a este periódico que la creación de estos nuevos reconocimientos responde «a un deber que yo tenía con mi madre», así como a una necesidad de «rendir homenaje a la figura del maestro» y de intentar que recupere su prestigio y su «importante función social». Así, prácicamente desde el fallecimiento de Isabel Pablos —quien además de maestra escribía versos—, acaecido hace 18 años, Antonio María lleva planeando y dando forma al galardón. Después de pergeñar el contenido y objetivos del mismo, se puso en contacto con Ana Rosa Sopeña, la alcaldesa de su pueblo natal, Benavides, para vincular el premio con esta población y sacarlo adelante, técnicamente, por medio de este ayuntamiento. «Desde el principio acogió la idea estupendamente», declara Antonio María Cornejo, quien aboga por establecer más lazos «entre instituciones y sociedad civil con el fin de promover actos culturales como éste». Aunque en un primer momento la cuantía del premio era menor, aconsejado tanto por Ana Rosa Sopeña como por el director del Instituto Leonés de Cultura, Jesús Celis —«quien también ha aportado todo tipo de facilidades e información desde la entidad que dirige para que este proyecto se haga realidad», observa Cornejo—, se decidió ampliar la dotación y, de esa manera, poder alcanzar el rango de Premio Nacional y obtener así una difusión mucho mayor.
Además de los premios en metálico, los ganadores verán publicados sus poemarios a través de la editorial Belgeuse y también recibirán un ejemplar de Vivencias , libro que recoge versos de Isabel Pablos, la maestra que ahora da nombre a estos nuevos galardones.