La Catedral blinda sus tesoros
El administrador de la Pulchra anuncia que el claustro, el archivo y la biblioteca ya están acorazados y el interior del templo se protegerá en los próximos días.
Decenas de cámaras vigilan la Catedral para evitar que sea expoliada.
El fabriquero de la Catedral, Mario González, ha anunciado que ya se ha instalado el sistema de seguridad en el museo, el claustro y el archivo y en estos momentos se está a la espera de decidir qué sistema se aprueba para el interior de la Catedral con el fin de que interfiera lo menos posible en el carácter ornamental del templo. Menos explícito fue al ser preguntado por el tipo de blindaje que se ha acordado para el templo. «Pero, ¿cómo quiere que se lo diga? No voy a ponerles las cosas fáciles a los delincuentes», ironizó González.
En cualquier caso, lo que sí se sabe es que son decenas de cámaras que controlan tanto el exterior como el interior, todas las capillas, el Museo, el Archivo... hasta el último rincón. Mario González explica que se trata de la tecnología más moderna en seguridad, con un circuito que almacena las grabaciones durante dos meses y que permitirá que todo el que entre en la Catedral quede ‘fichado’. Con este blindaje, el templo gótico se convertirá en el monumento leonés más seguro. En cualquier caso, no hay que olvidar que la Pulchra dispone de una auténtica cámara acorazada en su torreón donde resguarda códices únicos en el mundo. El torreón de la Catedral, visita incluida dentro del museo, se abrió en julio del 2011, tras ser restaurado una década antes por la Junta. Ahora se ha convertido en cámara acorazada para exhibir los códices más excepcionales del templo gótico: la Biblia Latina (siglo X), el Antifonario (un libro de cánticos fechado en el año 1069) y El libro de las estampas, que contiene las copias de los testamentos de los reyes leoneses a favor de la Catedral, considerado uno de los tres códices más singulares de la España medieval. El torreón es un espacio de alta seguridad, no sólo para evitar robos, sino para mantener en las mejores condiciones unos textos de once siglos de antigüedad.
Resulta lógico extremar al máximo las medidas de protección, teniendo en cuenta que El libro de las estampas fue robado en la década de los sesenta y estuvo en paradero desconocido hasta 1977, cuando fue recuperado por la Interpol en Inglaterra. Sin embargo, el códice (fechado en el año 1200) no volvió completo. Había desaparecido para siempre la estampa con la imagen del rey Ordoño II. Alguien la arrancó del códice antes de que el libro retornara a León.
Concluida
Por otro lado, Mario González ha destacado que las obras de la torre norte ya han finalizado. «Sólo queda restaurar el maderamen de las campanas y la instalación de una red para que no entren las palomas», destaca. En los próximos días comenzará la retirada de los andamios, que en los últimos meses han mantenido la torre cautiva a los ojos de los leoneses. La torre Norte comenzó a erigirse en el siglo XIII y en ella se trabajó durante buena parte del XIV, efectuándose reformas importantes importantes en los siglos XV y XVI. La prolongada restauración de los años noventa descubrió por qué presenta un aspecto de fortificación que nada tiene que ver con el resto del edificio.
Durante estos trabajos se descubrió un ventanal tapiado, prueba de que en un momento se apostó por una torre estéticamente más ambiciosa pero quizá la escasez de recursos obligó a los constructores a renunciar un proyecto más ambicioso y optar por una solución más robusta, fácil y rápida de ejecutar.
El número de visitas a la Pulchra no deja de subir y según los datos aportados por el administrador, Mario González, desde el mes de julio las visitas no han dejado de crecer y la seo ha recibido una media de 600 personas diarias. A corto plazo, la Catedral necesita 250.000 euros para obras urgentes, ya que en breve tendrá que destinar 192.000 euros a rehabilitar la vidriera de La cacería , una de las más emblemáticas de la Catedral de León, antes de que el maestro alemán Philipp Klais coloque delante de ella el nuevo órgano, de 18.400 kilos de peso. Arreglar la escalera de caracol y preparar el tejado para las visitas costará otros 60.000 euros.
Más complejo será abordar la recuperación del hastial, uno de los puntos más frágiles de la Catedral leonesa, cuya obra está sin presupuestar. Además, el retablo de Juan de Valmaseda de la capilla del Santo Cristo será una de las primeras obras que se restauren con el ‘bote’ de los visitantes.
El Cabildo destinará 140.000 euros a la rehabilitación de este retablo, la verja de la capilla en la que se encuentra —que daba acceso al altar desde la sacristía— y al citado sistema de seguridad. En cualquier caso, la crisis y el recorte presupuestario llevan a Mario González hacen que no sea momento para la satisfacción. «Ya está todo gastado», se lamenta el administrador.