Los otros nadadores de la Venatoria

El leonés Vicente Soto expone en la sociedad recreativa sus obras sobre agua y modelos robados.

Una de las bañistas que integran la colección de nadadores que el artista Vicente Soto expone en la Venatoria.

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marcelino cuevas | león
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Vicente Soto es un artista, un pintor, inquieto que no se cansa de evolucionar. Su mejor arma es el continuo trabajo. Los resultados de su labor hemos podido admirarlos en la mayoría de los concursos de pintura al aire libre que se celebran en el norte de España, donde ha conseguido innumerables galardones. Pero donde Vicente Soto trabaja de verdad es en la intimidad de su estudio, allí se pasa horas y horas dándole vueltas a su gran pasión, la pintura.

El artista es noticia estos días por la exposición que ha inaugurado en las instalaciones de La Venatoria, en la que muestra sus últimos trabajos, claramente influenciados por uno de los más grandes pintores del siglo XX: Lucian Freud, del que se declara admirador incondicional. «Estos cuadros -explica- han sido realizados de manera casi inconsciente y automática durante el pasado verano en diferentes lugares de la costa, y en la última etapa en las piscinas de la Venatoria. Digo inconscientemente por que en algún apartado de mi memoria infantil imaginaba que mi habitación se convertía en un Reino de Liliput, poblado por aquellas personas que en un momento dado habían llamado mi atención por motivos insignificantes, pero que me acompañaban en mis sueños. De la misma manera estas personas han pasado a mis cuadros».

Vicente Soto busca a los protagonistas de sus trabajos bajo el sol aplastante de la playa o en los bordes de las piscinas veraniegas. De ellos le interesan tanto sus cuerpos como las poses en las que descansan o viven. «Me preocupan las variaciones estéticas de cuerpo humano -dice- su actividad cotidiana, movimientos casi imperceptibles que de alguna manera reflejan su personalidad. Y de la congelación plástica de esas visiones han nacido estos Días del agua». Sus obras tienen siempre el agua muy cerca, pero el líquido elemento no aparece en los cuadros.

«Alrededor de los mares, los ríos o las piscinas el ser humano se desinhibe y se muestra en actitudes que le acercan a la naturaleza y a su propia verdad. Para plasmar esto personajes «ligeros de equipaje» me ayudo de la incidencia de la luz en sus anatomías».

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Pero el pintor quiere dejar claro que sus cuadros son la consecuencia de instantes fugaces. «Con cada momento reflejado -comenta- se puede encontrar una historia, relatos que seguramente nada tienen que ver con las vivencias de los inconscientes modelos. Intento dar en los títulos de estos cuadros algunas pistas que hablen del momento que inventé y que compartí con unos personajes que no eran en ningún caso conscientes de mi interés por ellos y de que su persona y su actitud estaban siendo capturados en una pintura».