Rushdie: «Caer en la trampa del odio habría sido autodestructivo»
El escritor indio presentó en España su nuevo libro, ‘Joseph Anton’ .

Salman Rushdie, durante el acto con el que dio a conocer su nueva obra, ‘Joseph Anton’.
Casi 25 años ha necesitado Salman Rushdie (Bombay, 1947) para poner punto final a una pesadilla. El ayatolá Jomeini lo condenó a muerte por blasfemo mediante una fetua dictada el día de San Valentín de 1989, tras la publicación de su novela Los versos satánicos , nada respetuosa con el profeta Mahoma y el Islam. Vivió el escritor una larga década con su cabeza bajo precio hasta que las autoridades religiosas iraníes levantaron la condena. Fueron años de plomo, de temor e incertidumbre, ocultación, protección extrema y cambios constantes de domicilio. Doce años después, Rushdie ha tenido el ánimo de novelar esta aventura entre siniestra y a veces jocosa y poner punto final a un episodio de su biografía del que no volverá a hablar. El resultado son las casi setecientas páginas de Joseph Anton , una esperanzadora memoria novelada en la que «brilla el humor y no cabe el rencor».
Dice haberse esforzado en arrinconar el rencor para propiciar la carcajada del lector en medio del horror. «Caer en la trampa del odio habría sido autodestructivo. No quería pasar el resto de mi vida sintiendo una amargura y un rencor que me hubieran consumido», explica risueño y libre de guardaespaldas. «Quería ser el mismo escritor que fui antes de la fetua y eso hacía necesario desprenderse de los sentimientos negativos y esperar a que pasara la rabia» dice. Necesitó una cura de tiempo «para poder escribir desde la tranquilidad; no quería hacerlo en el vaivén de las emociones. Tenía que encontrar un punto de paz que me permitiera mirar atrás con calma», insiste. Joseph Anton fue el seudónimo que usó para protegerse en aquellos terribles años uniendo los nombres de pila de sus admirados Conrad y Chéjov. En la portada del libro se advierte que son unas memorias, pero su autor insiste en que es «una novela más en la que todo es cierto y con mucha autobiografía».
«La escribí como el novelista que soy, a escala humana» explica. Rushdie estaba harto de la coletilla del ‘escritor condenado a muerte’ y la escribió «para pasar página» «Todo queda dicho. No hablaré más de esta parte de mi vida e invitaré a leer el libro a quien me pregunte», dijo.