Diario de León

José de León artista

«La fama será bien recibida cuando el trabajo silencioso esté concluido»

José de León se esconde entre los tapiales de su pueblo, mirando sin verlas las doradas planicies de Tierra de Campos. Para José de León pintar es sacerdocio, es la suya la extraña labor de un licencioso anacoreta. Estos días muestra en Ármaga su experiencia en China.

José de León, ante parte de las pinturas que expone en la galería Ármaga.

José de León, ante parte de las pinturas que expone en la galería Ármaga.

Publicado por
marcelino cuevas | león
León

Creado:

Actualizado:

A José de León le encanta llenar desde el silencio sus lienzos con minúsculas figuras que pasan casi desapercibidas, de hombrecillos que se pierden en la arquitectura mágica de pueblos imposibles. El artista se pierde en su exclusiva y aromática nube y viaja, eternamente viaja.

—Sabemos, desde los tiempos de Marco Polo, que el Lejano Oriente, como su nombre indica, está lejos, muy lejos. ¿Pero cómo de distantes están los chinos de un paisano rural de estas tierras de León?

—Siempre me sentí familiarizado con la China  rural, pues  esos son mis orígenes también. Todos los agricultores del mundo son parecidos... empatizo con  su aparente  humildad y su también aparente sabiduría... sobre todo por la resistente adaptación al medio. 

—Ir a China para terminar pintando una pequeña casa a la sombra de un almendro en flor creo que es un poco exagerado…

—No solo he  pintado ese  cuadro, sino otros 50 más, que pronto  veréis en su totalidad.  La  casita  colorada es un perfil simbólico de mi morada en Pekín, tranquilidad para trabajar en un inmenso estudio que llené de cuadros  a rebosar. El almendro es el árbol de la creatividad que da frutos siempre.

—No deja de ser extraño que la serie de cuadros que nos trae usted sean tan grises. Parece que ni Confucio, ni las fiestas de los mandarines, ni los templos de jade tengan colores. Solamente potentes fondos rojos en algunos de sus grandes lienzos. ¿A qué viene tanta austeridad, es tan triste China como usted la pinta?

—No, ni mucho menos, China no es triste, ni yo he pintado  solo cuadros  grises. Usted  no ha visto la obra en su totalidad. Cuando esto  ocurra, verá que la  primera  etapa, o sea, el  primer año, es de un tremendo  colorido. El segundo año de mi estancia en  Pekín, la obra, generalmente de gran formato, se adapta al canon tradicional de la pintura clásica china, o sea, todo se desarrolla sobre fondos grises, y claroscuros  en un abanico  entre  blancos y negros. Es una cuestión de adaptación al entorno cultural e histórico-artístico.                                                   

—Puede que José de León llegara tarde, que fue una lástima que no pudiera coincidir en el tiempo con Mao, pero ¿a qué gentes conoció es este viaje?

—Como es natural, conocí en estos  casi  dos  años a la totalidad del espectro  social  y  jerárquico de ese  gran pueblo. Los  más abundantes, los campesinos y trabajadores, sufridos  y  silenciosos... las hormigas. De ellos  depende que medio mundo  funcione cada día. Los artistas, intelectuales y la  juventud en general están abiertos a cualquier ventana del exterior ya que no se creen que lo que viven en China sea una verdad  global. Los poderosos y ricos  del  partido, que mandan, dominan  y  avasallan de puertas para adentro, son de otra pasta. En esta clase predomina la ignorancia de quien solo adora al  dinero (monoteísmo). Los venerables ancianos chinos que ahora ven a sus  nietos con  Ferraris aún mantienen una misteriosa calma taoísta. Por supuesto, el espíritu de Mao es el dominante, como todos sabéis, pero ahora es un Mao capitalista, con una inmensa grieta social donde los ricos son cada vez más ricos, en detrimento de ‘los otros’ .     

—¿Cómo afecta la fama a su ego? Cada vez resulta más difícil conseguir una entrevista o una fotografía suya, ya hace lo mismo que los políticos al uso, que hay que enviarle un cuestionario con anticipación.

—Eso tampoco es cierto. La fama, amigo mío, será bien recibida cuando el trabajo largo y silencioso esté casi concluido. Si antes viniese será un estorbo  incómodo, sobre todo para los que pensamos que todo es efímero y a veces truculento. Lo del  cuestionario… para mí es mucho mejor hacerlo  así, pues cuando lea la entrevista no me encontraré con cosas que no he dicho.

—Ya vemos cómo es su gran confianza para con los periodistas, pero vayamos al grano: Sabemos que pedir a un artista que explique como son sus obras es someterle a una terrible tortura, no obstante no hay más remedio ¿Cómo contaría usted la exposición que inaugura en la galería Ármaga?

—Es una  brevísima secuencia  de mi  experiencia en  Pekín,  desde abril  de  2010, plasmada  en unos  lienzos, elegidos  al  azar.

tracking