CAFÉ PARA TRES. EL TRÍO LEONÉS SE CONFIESA | Óscar, Manolo y Raúl Quijano. cantantes
«La mayor paradoja ha sido empezar tarde, triunfar, dejarlo y volver a triunfar»
Tras ocho años separados, el trío leonés Café Quijano vuelve a los ‘Orígenes’, acertado título de su nuevo disco, dedicado a los boleros, el género con el que comenzaron a amar la música. En pocos días se han situado en el número uno de las listas de ventas. En diciembre inician una gira de invierno en la que incluirán a León. Hablan sin pelos en la lengua de la crisis, los políticos o los famosos que han conocido.
Los hermanos Óscar, Manolo y Raúl Quijano posaron para DIARIO DE LEÓN junto a la Catedral de León y por las calles del casco antiguo.
—¿España está para boleros?
—Raúl: Está para tirar juntos en una sola dirección.
—¿A qué os suena la crisis?
—Manolo: Es una canción demasiado repetitiva. Hay que ver si ponemos otra, porque esta ya nos la sabemos tanto que hay que cambiarla entre todos. La crisis suena a pesadez.
—¿Qué música escucháis en la ducha?
—¡Ninguna!
—¿Y en el coche?
—Óscar: De todo.
—Manolo: Cualquier cosa, desde la radio a un disco que nos hayan regalado o hayamos comprado…
—Aparte de ocho años, ¿qué más hizo falta para uniros?
—Manolo: Sólo hacía falta que pasara el tiempo, porque ganas siempre hemos tenido.
—Raúl: Siempre dijimos que volveríamos.
—Óscar: No había ninguna otra razón.
—¿Es más difícil empezar ahora en la música o cuando comenzasteis vosotros?
—Manolo: Cuando empezamos la primera vez no éramos conscientes de lo difícil que era triunfar. Ahora, como sabemos más de qué va esto, somos más conscientes de todo y de lo complicado que es volver a estar en el fregado.
—¿Vais a hacer gira?
—Raúl: Empezamos una gira el 13 de diciembre. Aún no sabemos dónde, porque hay varias opciones. Será una gira de invierno por teatros y auditorios.
—¿Incluiréis a León?
—Manolo: No sabemos si será al principio o al final de la gira, pero siempre tenemos a León en nuestros planes.
—¿Es cierto que habéis jugado al tenis con auténticas celebridades de este deporte?
—Raúl: Óscar es el más habitual. Yo he jugado con casi todos los tenistas españoles, que les agarraba un día en un torneo y les ponía a jugar … Óscar es un asiduo con Alejandro Sanz.
—¿Quién juega mejor?
—Manolo: Óscar, a años luz. A Alejandro se le da mejor cantar.
—¿Habéis ganado alguna vez contra esos grandes?
—Óscar: Obviamente esos tenistas juegan con nosotros para pasar el rato.
—Cuando se ha vivido en Miami, ¿cómo se ve León?
—Manolo: Con mucho cariño, como la ciudad en la que hemos nacido y crecido y en la que nos gusta estar de vez en cuando, porque tenemos mucha familia, amigos y una parte de nuestra vida está aquí.
—Óscar: León se ve como una ciudad muy manejable.
—¿No veis la ciudad desfasada?
—¡Noooo!
—Raúl: Que no nos enteremos que alguien dice eso.
—¿La Junta ya no os llama para ser imagen de Castilla y León?
—Manolo: Hemos cambiado el número. Igual nos han llamado... Con la Junta siempre hemos tenido buenas relaciones y seguimos teniéndolas. Siempre estamos dispuestos a participar en todo.
—Raúl: Siempre hablamos de nuestra tierra en todas las entrevistas.
—Los tres tenéis otros negocios, ¿de la música no se puede vivir?
—Manolo: Sí se puede vivir más o menos bien. La música es como la Bolsa, fluctuante. No eres un funcionario ni un trabajador fijo con nómina. Aunque hasta ser funcionario tiene sus riesgos. En la música no hay garantías de que vayas a vivir de esto el resto de tu vida.
—¿Qué le dirían al ministro de Cultura?
—Manolo: Iría con una carta como a los Reyes Magos. Le diría que hablara con el presidente del Gobierno para que el IVA en la cultura no sea del 21 por ciento, sino simbólico.
—Raúl: La Cultura es riqueza.
—Manolo: Al ministro le diría muchas cosas. Nos sentaríamos con compañeros para preguntarles qué sería lo mejor que debería hacer el Gobierno.
—¿La subida del IVA ha sido la puntilla para la Cultura?
—Manolo: Todo lo que sea poner las cosas más difíciles no es bueno. La subida ha hecho mucho daño y lo vamos a notar en adelante, porque en las giras del verano aún no se había subido.
—¿En política no os mojáis?
—Manolo: Los políticos nos parecen todos iguales. Supongo que los hay con mejores intenciones. El político debería estar al servicio del pueblo, pero ha demostrado estar al servicio de sí mismo. Eso es insultante, aunque alguno se libra.
—Óscar: Asiento.
—¿Cuál ha sido al final la extraordinaria paradoja de Café Quijano?
—Raúl: Fue un disco maravilloso.
—Óscar: Seguir con tanta ilusión, según están las cosas.
—Manolo: Que siendo tres hermanos de León, que es una ciudad donde encontrar apoyo para saltar es más complicado que en ninguna otra parte, aquí seguimos. La paradoja mayor ha sido haber empezamos tarde, haber tenido éxito, dejarlo durante muchos años, volver y lograr tener nuevamente éxito.
—¿Qué opináis de concursos como ‘La Voz’?
—Raúl: Hay expertos que dicen que es una manera de acercar al público a la música. Me parece bien si esto hace que la música salga favorecida.
—Manolo: Siempre puede aparecer alguien…
—Una de las concursantes es de León.
—¡Sí, lo hemos leído!
—¿Sabéis bailar boleros?
—Manolo: Con un estilazo que no te imaginas. ¿Bailo ahora?
—Óscar: Bailamos mal pocas cosas siendo de León.
—¿Es un talento natural o habéis tomado clases?
—Óscar: Es hereditario, aunque también ha habido que trabajarlo.
—De los personajes famosos que conocéis, ¿cuál os ha sorprendido más?
—Óscar: Los más grandes son los más humildes. Celine Dion y Santana son muy cercanos.
—Manolo: Uno de los que más ilusión nos hizo conocer fue en el 99 a Carlos Moyá, que era un tenista muy carismático. También, a Carlos Sáinz.
—¿Y del mundo de la música?
—Manolo: A Bono, de U2, por su cercanía. También a Mark Knopfler. Casi sin querer conoces a mucha gente.
—Óscar: A Julio Iglesias, que es el número uno.
—¿Habrá segunda parte de boleros?
—Manolo: Seguro.
—¿En la misma línea?
—Sí. Igualica, igualica.
—¿Cómo se cocina un disco?
—Manolo: Lo primero que hace falta es tiempo para sentarte a pensar. Voy haciendo trozos de canciones. Varias a la vez. Se los enseño a mis hermanos. Tiro con la que más les gusta… Sufres un proceso de selección durante toda la canción hasta que terminas. Pocas veces he acabado una letra hasta el momento de grabar.
—¿No será que eres un perfeccionista?
—Supongo que sí, porque creo que hasta el final se puede mejorar.
—¿Qué dice vuestro padre del disco?
—Raúl: mi padre y mi madre están totalmente orgullosos. Vivieron el proceso de grabación.
—¿Él va a cantar vuestros temas?
—Manolo: No tenemos constancia.
—¿Quién os gustaría que cantase vuestros temas?
—Óscar: el público. Sería una buena señal.
—¿Tenéis este tipo de público que corea los temas?
—Óscar: Habitualmente, sí.
—Manolo: Afortunadamente.
—¿Es más fácil trabajar con Joaquín Sabina o con Armando Manzanero, Raphael o Celine Dion?
—Raúl: Ha sido fácil trabajar con todos los que hemos colaborado.
—Manolo: Lo difícil era pillarles para trabajar.
—¿Tenéis un favorito?
—Manolo: A Sabina y Manzanero les tenemos un cariño especial. Son dos espejos en los que mirarse.
—Aclarad el malentendido, ¿queréis o no ser como Los Panchos?
—Manolo: Los Panchos son únicos e irrepetibles. Tenemos cosas en común, como ser un trío; y otras absolutamente diferentes. Cantamos boleros pero nuestras tesituras nada tienen que ver con las de ellos. Las composiciones son también al estilo clásico, pero ellos tenían una manera de armar las canciones diferente a la nuestra. Nosotros hacemos una armonización de voces que no se parece a su sonoridad. Ellos, en cuanto a trío bolerístico, han sido los más grandes de todos los tiempos. Asusta una posible comparación. Nos encanta que Café Quijano pudiera heredar cualquier cosa de ellos, pero estamos muy lejos de lo que ellos han representado. Nosotros estamos empezando. Nos llevan 70 años de ventaja. Han sido un referente importantísimo para nosotros.
—Después del ‘cameo’ en ‘Aquí no hay quién viva’, ¿no os han ofrecido más papeles?
—Raúl: Aquello fue una aparición puntual, pero no nos importaría repetir, siempre estamos dispuestos a hacer este tipo de apariciones. Muchas veces el problema es de tiempo.
—¿Entre Facebook y Twitter, cuántos seguidores tenéis?
—Manolo: La compañía de discos nos ha dicho que en nuestro caso ocurre una cosa curiosa: «Mientras hay artistas que no venden y tienen 200.000 seguidores en las redes, vosotros, que sois número uno en ventas, tenéis pocos seguidores». Creo que 9.000 en Twitter y 4.000 en Facebook.
—Raúl: Hemos empezado tarde en las redes, de forma activa y constante.
—¿Cómo estáis ahora en las listas de ventas?
—En el número tres de Afyve y en el uno de iTunes.
—¿Tenéis amigos en el paro?
—Óscar: ¿Quién no?
—¿Y compañeros de la música?
—Óscar: También, ¿dónde no?
—¿Cómo se ve España desde Estados Unidos?
—Manolo: Somos referente de cómo no hay que gestionar. Nos apuntan como el ejemplo a no seguir.
—Raúl: Siempre que llueve, escampa; y escampará.
—¿Dónde vivís ahora exactamente?
—Manolo: en Florida. Óscar también lleva allí muchos años.
—Raúl: Yo vivo en España. Voy y vengo a verles.
—¿Sois uno y trino?
—Raúl: Sí. Claro.
—Manolo: Por supuesto. Más de lo que aparentemente debía ser por el hecho de ser hermanos.
—¿Sois entonces unos hermanos bien avenidos?
—Raúl: Por supuesto.
—Óscar: Lo cual no quiere decir que no discutamos.
—Manolo: Nos llevamos de puta madre.
—Óscar: Con la circunstancia de que además trabajamos juntos en un mundo complicado.
—¿En Café Quijano quién lleva la voz cantante?
—Raúl: Aparentemente, Manolo, pero la llevo yo.
—¿Un disco en estos tiempos es un artículo de lujo?
—Manolo: Ahora cualquier cosa lo es. Pero es imposible vivir sin música. Forma parte de la vida de una persona desde que se levanta. ¿Cómo va a ser un artículo de lujo una necesidad vital?
—Óscar: Cuántas veces nos llama la gente para decirnos que han llorado o reído con una canción… La música está un poco denostada, pero es necesaria.
—Raúl: Influye en los estados de ánimo.
—¿Y nunca os habéis bajado música gratis?
—¡Nunca!
—Manolo: Sólo pagando. ¡Con lo fácil que es bajarla de iTunes!.