Martín se atreve con Sade

El dibujante leonés ilustra ‘Los 120 días de Sodoma’, obra cumbre del Marqués de Sade.

León

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Martín, el dibujante leonés más irreverente, se ha atrevido a ilustrar la obra cumbre del Marqués de Sade, Los 120 días de Sodoma. La reedición, que publica ahora la editorial Reino de Cordelia, incluye más de 140 ilustraciones a dos tintas de uno de los dibujantes con mayor proyección internacional y ganador del premio Yellow Kid, considerado el Oscar del cómic. El mítico texto de Sade, de brutal contenido y exquisita calidad literaria, cuenta para esta edición con la traducción libre y prólogo de la Baronesa de Convit (una enigmática ex dómina que prefiere seguir en el anonimato), revisada y retocada por el propio Martín. Sade redactó la obra durante su cautiverio en la Bastilla. El mismo Sade es consciente de que su libro, uno de los grandes hitos de la literatura erótica de todos los tiempos, es «el relato más impuro que jamás se haya hecho desde que el mundo existe».

La versión de Martín no edulcora en absoluto el relato de Sade, que destruye cualquier convencionalismo para narrar unos episodios llenos del sexo más brutal y violento. Martín no es, precisamente, un neófito en estos terrenos. De hecho, sus cómics han llegado a estar prohibidos en países como Italia.

Dúo explosivo

El controvertido escritor francés, conocido por su existencia libertina, sus avanzadas actividades eróticas y su militancia política durante la Revolución Francesa, ha sido una espléndida fuente de inspiración para Martín. Exactamente, como juntar una cerilla con gasolina. Dibujos en los que el creador leonés recrea sin paliativos las perversiones imaginadas por Sade. El ilustrador leonés actualiza al escritor francés con imágenes que captan a la perfección la violencia de un autor más conocido por dar nombre al sadismo que por su literatura.

La novela está ambientada en un remoto castillo medieval, el Chateau de Silling, en lo alto de las montañas y rodeado de bosques, desligado del resto del mundo. Cuatro ricos pervertidos deciden encerrarse en esta apartada fortaleza junto con un grupo de víctimas y cómplices. Su intención es la de escuchar historias de depravación de cuatro veteranas prostitutas, las cuales les inducirán a cometer similares actos con sus víctimas. Sade expone de forma cruda y grotesca la corrupción a la que lleva el exceso y el abuso del poder. Un auténtico catálogo de perversiones.

Los 120 días de Sodoma fue escrita a lo largo de 37 días y, más exactamente, durante 37 noches, entre el 22 de octubre de 1785 y el 28 de noviembre de ese mismo año, en el que Sade cumplía los cuarenta y cinco. Sade -cuyo nombre real era Donatien Alphonse François Sade- redactó la obra en una celda de la Bastilla, una de las prisiones en las que transcurrió casi la mitad de la vida del escritor. Debido a la escasez de papel se vio obligado a escribir en letra diminuta en un rollo continuo de doce metros.

La inspiración

El libro que reedita Cordelia, editorial que dirige el leonés Jesús Egido, explica en el prólogo de la misteriosa Baronesa de Convit que «la lectura de Sade siempre es fértil, aunque haya estado minada por una tradición pacata o literal o ambas cosas a la vez». También reconoce que «Sade combina admirablemente sus fines sexuales (donde suelen quedarse la mayoría de los lectores) con la técnica literaria y con una no siempre apreciada crítica ideológica más sutil».

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En la introducción Miguel Ángel Martín afirma que el Marqués de Sade es «un clásico indiscutible de la literatura universal. Su influencia y repercusión, apabullantes en todos los ámbitos. Sin embargo, es un autor que ha sido ilustrado muy pocas veces. Para esta versión de Los 120 días de Sodoma me he permitido manipular y trocear el texto a capricho para hacerlo más asequible y dar preferencia a la ilustración. El dibujante leonés también reconoce como fuente de inspiración la versión cinematográfica de Passolini. Finalmente, para evocar a las musas el ilustrador recurrió al «sonido abrasador» del grupo británico Whitehouse, según él, «grandes admiradores y muy influidos por el divino marqués».