El Museo Bíblico añade a su colección dos obras del escultor de los Médici
Los dos pastores de mármol se expondrán junto a las 150 piezas de un belén napolitado del siglo XVIII.

Detalle de los dos pastores de un belén que debió ser propiedad de los Austria.
Dos pastores del escultor de los Médici son la última adquisición del Museo Bíblico y Oriental de León. Las dos estatuas de mármol, procedentes de la colección particular del mecenas y conservador del museo leonés Francisco Antonovich, se mostrarán próximamente junto al valioso nacimiento napolitano que posee el museo que dirige Jesús García Recio.
Estas dos esculturas fueron talladas por Juan de Bolonia (Países Bajos, 1529-Florencia, 1608), conocido artísticamente como Giambologna, el máximo exponente del Manierismo, cuya fama durante dos siglos sólo fue superada por la obra de Miguel Ángel. Lo más probable es que los dos pastores pertenecieran al belén de una princesa de la casa de Austria. Juan de Bolonia es autor de la estatua ecuestre de Felipe III en la Plaza Mayor de Madrid. Media Europa está sembrada por sus esfinges de monarcas.
Giambologna trabajó con la misma fortuna a pequeña escala que en obras monumentales. Sus pequeñas estatuillas de bronce se hicieron enormemente populares —de hecho, se han hecho reproducciones casi de forma continua hasta el siglo xx— y, por su carácter portátil, sirvieron para difundir su estilo por toda Europa. Los primeros bronces llegaron a España durante los reinados de Carlos V y Felipe II, como obsequio diplomático de los Médici, quienes convirtieron a Giambologna en escultor de su Corte.
Estas Navidades los dos pastores de Juan de Bolonia se mostrarán junto al célebre belén napolitano del siglo XVIII, formado por 150 piezas, fruto de la intensa labor coleccionista llevada a cabo durante cincuenta años por el anticuario español afincado en París Francisco Antonovich. El marchante de origen cairota decidió donar este belén al museo leonés. Desde su apertura hace tres años, León no ha dejado de recibir ‘regalos’ de Antonovich, quien también decidió que la extraordinaria colección de objetos que integran la exposición El itinerario religioso de Alejandro Magno se quedara definitivamente en el Museo Bíblico. Son más de 300 piezas únicas que forman parte ya de los fondos permanente del museo.
Antonovich ha resultado ser un auténtico benefactor para el museo instalado en un ala de la colegiata de San Isidoro, al que ya cedió un sarcófago egipcio con momia incluida.
El Museo Bíblico tiene preparadas ya las exposiciones de los próximos cinco años. Pero antes debe resolver dos problemas: que San Isidoro habilite nuevas salas a un museo que no para de acumular tesoros; y el permiso de Francia para sacar del país objetos de arte excepcionales. A la exposición sobre Cleopatra, le sucederá una dedicada a la desconocida figura de Rodolfo II, emperador de Austria; otra sobre Biblias poliglotas; una muestra sobre La Biblia a través de las lucernas de Oriente; otra sobre la cerámica de Oriente; y, finalmente, una exposición para exhibir los resultados de la excavación de Jerusalén auspiciada por el Museo Bíblico, entre cuyos objetivos estaba localizar la casa de Caifás.