Ángel Barja en la versión de Karlos Viuda
El pintor dedica un sentido homenaje al músico en ‘Al soplo del hielo’, que se exhibe en el CLA.
Detalle de una de las obras que Karlos Viuda ha dedicado al músico Ángel Barja en el 25 aniversario de su fallecimiento.
La muestra de Karlos Viuda Al soplo del hielo , que se presenta en el Espacio Emergente del ILC (palacete de Independencia), es un sencillo y poético homenaje plástico al insigne músico de origen gallego pero de corazón leonés, Ángel Barja (Orense 1938-León 1987) con motivo de la celebración del veinticinco aniversario de su fallecimiento. Una conmemoración que surge de forma espontánea y como aproximación sincera y sensible a su obra. Se trata de una muestra que nace de un sentimiento profundamente vivencial, franco y afectivo de un intelectual melómano, hacía una obra específica de Ángel Barja.
El artista se confiesa deudor de la música que es su más fiel acompañante en la soledad del estudio. «Para mí la música mi mejor vehículo de inspiración. La sinestesia -explica- es un método recurrente para la creación artística. Antes había hecho trabajos sobre los músicos minimalistas y en esta ocasión he querido contactar con el trabajo de alguien más cercano. Yo no tenía un gran conocimiento de Ángel Barja, aunque sí que he presenciado algunos de sus conciertos. Hace algún tiempo comencé a escuchar su música asiduamente y me entraron ganas de trabajar con las sensaciones, con las experiencias que percibía a través de ella. Me atrae mucho su contenido espiritual y de cierto misterio que contiene».
Tres estilos y una idea
En el pequeño espacio expositivo se mezclan tres estilos diferentes, aunque surgidos de una misma idea. La pintura, en forma de varios pequeños cuadros, unos extraordinarios relieves contenidos en cajas y una divertida escultura. Una gran diversidad en un acogedor espacio ambiental. «En realidad es una obra realizada toda ella con los mismos materiales. En unos casos son trabajos más pictóricos y en otros más matéricos. Están realizadas con papel, parafina, alambre… y la escultura ha sido un homenaje a la música en general como algo que nos libera y nos brinda un componente de paz»
En Al soplo del hielo, Ángel Barja se inspiró en una obra del célebre poeta cántabro Jesús Cancio. Narra y describe en sus primeros compases, de una manera intimista e intuitiva, con solo tres voces, la soledad y el frío. Pasa luego a poner de relieve la inmensidad del mar de forma enérgica y pletórica por medio de cinco voces sonando en plenitud. Termina, como comienza, con la soledad y el frío, como protagonistas. Los Poemas del Mar, suponen una parte esencial de la obra estructural y definitoria del estilo compositivo de Ángel Barja.
En toda la obra de Karlos Viuda, y en este soplo de hielo también, existe siempre un componente irónico. El artista se enfrenta a la realidad a través de la sonrisa y, también, de un importante contenido intelectual. Viuda ha llegado a un momento de enorme dominio de los materiales y de todas las técnicas pictóricas, quizá por ello, de vez en cuando, se decide por la tridimensionalidad de pequeñas esculturas.