«Cualquier operación destructiva de una lengua es terrorismo»
Gamoneda critica la dialéctica que la política provoca entre el español y el catalán.
Antonio Gamoneda, Ana Cristina Herreros, Salvador Gutiérrez y José Enrique Martínez.
El poeta y Premio Cervantes Antonio Gamoneda afirmó ayer que Cataluña «es un país bilingüe», por lo que cualquier «operación destructiva» de una lengua en el sentido que fuere: del catalán al castellano o al revés, constituye «un auténtico acto de terrorismo histórico-cultural».
Gamoneda reflexionó así antes de presentar los cuentos completos de su amigo, el narrador Antonio Pereira (1923-2009), que ha prologado, al ser preguntado por la polémica suscitada en torno a la enseñanza de las lenguas en Cataluña, donde ha defendido la convivencia y coexistencia de ambas. Gamoneda recuerda que Cataluña tiene en sus raíces «una hermosa lengua que hay que conservar, cuidar y hacer que permanezca», pero también que la historia le ha convertido en «un país bilingüe», por lo que cualquier «operación destructiva» de uno u otro idioma «es un auténtico acto de terrorismo histórico cultural».
Al referirse al actual contexto económico actual, por otra parte, ha considerado que ahora «más que nunca» se evidencia la necesidad de que una «abolición del consumismo» que, en su opinión, es una «falsa ideología que ha impregnado a la juventud y la vejez». «Hemos mordido el anzuelo del consumismo y el sistema capitalista, tal y como está ahora establecido, sin el consumismo, se viene abajo», opina.
El escritor presentó ayer en León la obra Todos los cuentos , una recopilación de la narrativa de Antonio Pereira, de quien era amigo, en un acto en el que también intervino el académico de la lengua Salvador Gutiérrez. De la obra de Pereira, destacó que «en todos los cuentos» que escribió, «está implicado poéticamente: son poesía antes que literatura». Para Gamoneda, la poesía «no es un género literario propiamente, sino que puede estar en cualquiera de los géneros académicamente determinados» y que sigue siendo minoritaria, aunque «cada vez hay más cantidad» de creaciones que «pretenden serlo, pero no lo son». El Premio Cervantes se refiere a su faceta como prologuista y confiesa que siempre ha sido reacio a escribir preliminares, pero en este caso el cariño a la memoria de Pereira le llevó a hacerlo. Aún así, desvela que hizo «una pequeña pirueta dialéctica», en el sentido de que lo escribió como si fuera una carta dirigida a Pereira, aunque en realidad reconoce que se trata de un prólogo.