Un ‘spaghetti western’ a lo Tarantino
DiCaprio, Jamie Foxx y Christoph Waltz protagonizan la polémica película sobre un esclavo convertido en cazarrecompensas en el preámbulo de la Guerra de Secesión.
Leonardo DiCaprio en su papel de despiadado Calvin Candie, propietario de una plantación con esclavos negros.
La sangrienta historia de venganza de un esclavo negro reconvertido en cazarrecompensas en el Estados Unidos previo a la Guerra Civil adereza el primer spaghetti western de Quentin Tarantino, Django Unchained (Django desencadenado, en español), que llega a las salas de cine no exento de polémica.
«Siempre quise hacer una película que abordase el horroroso pasado de esclavitud de EE.UU., pero no quería hacer una película histórica, sino envolver la historia en un género», dijo a la prensa el oscarizado director, productor, guionista y actor durante la presentación del filme en Nueva York.
Al más puro estilo Tarantino, Django Unchained se vale de unas elevadas dosis de sangre y violencia para narrar uno de los capítulos más oscuros de la historia de Estados Unidos, un país que a juicio del realizador «realmente no quiere mirar» hacia ese pasado.
«Muchísimos westerns han ocurrido durante la esclavitud y han hecho lo imposible para evitar tratar el tema, como se suele hacer siempre en EE.UU.», aseguró el director de Tennessee, cuya película «no puede ser más espantosa», «surrealista» o «vergonzosa» de lo que fue la realidad. Apasionado de los spaghetti western, como fueron bautizadas las producciones italianas de ese género típicamente estadounidense, populares en los años 60, Tarantino decidió hacer su primera película del oeste «en el universo» de uno de los más reconocidos directores de ese subgénero, Segio Corbucci. «Me gustó evocar el nombre de Django por lo que significa para los spaghetti western y su mitología», dijo el director, haciendo alusión a la película rodada en 1966 por el cineasta italiano, que dio origen a una larga serie de «secuelas» que incluyen ese nombre, como la del propio Tarantino.
Un negro vengativo
Django es así el nombre del protagonista del último filme del director de Pulp Fiction (1994) y la saga Kill Bill (2003), un esclavo que busca vengarse de los dueños blancos por cuyas manos ha ido pasando a lo largo de los años tras ser liberado por el cazarrecompensas Dr. King Schultz.
Encarnado con maestría por el ganador de un Oscar por Ray, Jamie Foxx, el protagonista de Django Unchained canaliza su rencor asociándose a Schultz (interpretado por el también oscarizado Christoph Waltz) en un trabajo que le permite «matar blancos y que te paguen por ello. No hay nada igual».
Con la ayuda de su nuevo socio, Django trata de salvar a su mujer, Broomhilda (Kerry Washington), de la plantación del despiadado Calvin Candie, encarnado por Leonardo DiCaprio, un personaje que disfruta de las peleas a muerte de quienes se refiere como «negratas», otro de los puntos polémicos de la película.
«Fue el guión más increíble que he leído en toda mi vida (...) Me pregunté, ‘¿quién tiene las agallas, y el conocimiento, para decir las cosas tal y como son?’», aseguró por su parte Foxx, quien ve ésta como la historia de amor de un hombre que no trata de acabar con la esclavitud, sino de reencontrarse con la mujer de su vida.
Para rescatar a Broohilda, Django tiene que adentrarse en la plantación de Candie, donde se producen las escenas más violentas de una película en la que también aparecen estrellas como Samuel L. Jackson, quien encarna al fiel sirviente Stephen.